#CuandoNadaFueClaro
Deja de compararte con otros, no conoces sus pesadillas.
Por un momento pensé que estaba soñando, porque todo era muy raro.
Jason Grace, mariscal de campo, vicepresidente del consejo de estudiantes y probablemente el chico más popular de toda la escuela, estaba actuando como si fuéramos mejores amigos. Bueno, tal vez no exactamente como mejores amigos, pero si como alguien cercano, alguien a quien le harías un favor. Nunca antes había pensado que valía lo suficiente como para pedirle un favor, y menos que él lo ofreciera.
Primero, me había conseguido el trabajo en el mini-mercado donde él mismo trabaja y ahora, luego de esa extraña reunión, me estaba llevando en su auto hacia allí. Yo, Leo Valdez, estaba compartiendo vehículo con Jason Grace. Nadie iba a negar que era extraño pero, para mi ya se estaba volviendo algo sospechoso.
No sabía lo que este tipo pretendía. Tal vez era su caso de caridad: ayudar al niño pobre para quitarse un poco de su culpa de niño rico. Al menos eso es lo que se me pasaba por la cabeza en ese momento. No me culpes, solo trataba de encontrar explicaciones.
- ¿Puedo preguntarte algo?
- Si. ¿Sucede algo? - Sus ojos azules apenas se movieron de la carretera para mirarme, estaba enfocado en conducir o muy dentro de sus pensamientos.
- ¿Por qué me estas ayudando? - Finalmente pregunté. - Me conseguiste un trabajo, ahora me llevas ahí...
- No sabía que se necesita una razón para ayudar a alguien - respondió de forma calma.
- Supongo que no.
Sabía que estaba siendo desconfiado pero tenía mis razones. Antes de las reuniones del señor Brunner, jamás me había dirigido la palabra, dudo siquiera que me haya mirado, y sus amigos eran de aquellos que se burlaban de chicos como yo. Puede que él no actuara como sus amigos, sin embargo, el hecho de que anduviera con ellos, definía parte de él.
- No tienes que venir conmigo otra vez si te pone incomodo - me dijo. Sus ojos fijos en el semáforo, pero sus dedos se movían ansiosos por el volante.
- ¡No, hombre! Me fascina tu auto. Podría vivir aquí - dije mientras lo ojeaba. Estaba muy limpio, como si lo lavara día por medio y nunca comiera adentro. Ni siquiera olía como él, sino a desinfectante. Tal vez era un maniático de la limpieza, al menos tenía la pinta. La forma en la que un auto se ve podía definir a la gente en mi opinión, su auto era como otra extensión de su vida: brillante.
- Gracias. Mi padre me lo compró en el verano.
Cierto, su rico papi que probablemente podía comprarle un auto en cada estación del año. El pensamiento puso un sabor amargo en mi boca. Es que no lo entendía, ¿por qué estaba trabajando? Era claro que no lo necesitaba, no era por el dinero, debía haber algo más.
Solo así llegamos al mini-mercado. Usualmente en autobús me hubiera demorado al menos diez minutos más. Era un poco raro llegar temprano.
Jason aparcó su asquerosamente caro auto en el estacionamiento junto al mercado, ubicado justo en una esquina. Me salí del auto apenas se detuvo y el aire frio de noviembre me golpea la cara de forma tan brusca que duele. Observo a mi al rededor y veo que no había nadie caminando por la acera. El único indicio que había de que no fuera una ciudad abandonada era el hecho de que autos pasaban por en frente de la tienda. No culpaba a nadie por no querer salir a esas horas, el sol estaba comenzando a bajar y hacía un frio del carajo. Si hubiera podido, yo me hubiera quedado al lado de la chimenea hasta la primavera. Leo Valdez no era un chico del invierno para nada.
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Hacerte Cambiar
FanfictionAnnabeth se exige demasiado Jason quiere verse perfecto cuando todo se destruye Thalia es violenta Frank es inseguro Hazel está abandonada Leo se siente solo Nico no quiere admitir quien es Piper es una porrista con problemas alimenticios Percy está...
