Los días pasan después del incidente, para ser exactos, diez días (pero quien lleva la cuenta). He vuelto a dormir en la enfermería, Zoe duerme conmigo todas las noches, consolándome. Los entrenamientos con Holden se han acabado. Ha intentado unas pocas veces volver a hablarme, pero lo he ignorado. Con Noah no he intentado ni acercarme, a veces me lo he encontrado mirándome de reojo, pero apenas lo veo, me arranco, ya que las lágrimas comienzan a esparcirse por mis mejillas de manera automática.
Por las mañanas, cuando no tengo turnos en la cocina, me dedico a hablar con Zoe, los días son más fríos, así que también ayudo a preparar las tiendas y las camas para soportar las lluvias que nos avecinan, además de reparar algunas ventanas en el precinto. Durante los turnos de seguridad, Holden ha sido criterioso y mis cambios han sido con los demás. Me olvido de mis poderes, los ignoro y los dejo en un pequeño baúl, en un rincón recóndito de mi mente. Cuando tengo un tiempo libre, me concentro en leer libros de ginecología para prepararme, ya que, si todo sale bien, en poco más de dos meses Zoe dará a luz. He cambiado mi horario de almuerzo para el primero, así aprovecho de comer junto con Sasha, y luego nos vamos a jugar o estudiar.
Hoy, mi turno en la cocina es con Wilma, y antes de que empiece el último turno de almuerzo, me deja marcharme para no toparme con Noah. Se lo agradezco de corazón, así que salgo aliviada del precinto y me acerco al bosque. No he vuelto al lugar donde Holden me ha besado, ni creo que lo haga. Camino entre la orilla del lago y el bosque, observando el agua, cuya superficie ondea con el choque del viento. Me detengo junto a un gran árbol y me siento en el suelo, apoyándome en el tronco de este. Recojo mis piernas y las abrazo. Apoyo mi cabeza en mis rodillas y dejo que las lágrimas escurran.
Me siento completamente desdichada. Noah tenía razón, podría haberme alejado, pero no lo hice. Y es que, en mi interior, algo me atraía hacia Holden, solo que lo estuve negando. Pero ahora esa parte ha muerto. Holden fue un insensible, no le importo que yo tuviese novio. Dudo mucho que logre perdonarlo. El solo pensar en su cara me dan ganas de golpear algo. Pero ahora, solo puedo pensar en Noah, en las noches mágicas que tuvimos juntos, y los momentos felices que vivimos.
Algo cruje en el árbol, y rápidamente levanto la vista. A los costados de donde me he apoyado, han salido, entre la corteza, dos pequeñas protuberancias. Noto como el color abandona mi rostro. Claro que he sido yo, he usado mis poderes y ni siquiera lo he querido. Me estremezco. Miro hacia el lago, y en la orilla, frente a donde estoy sentada, se ve que el rastro del agua está más arriba que el resto, como si el agua hubiese querido alcanzarme.
Me levanto de golpe, asustada. Mis poderes están descontrolados, y eso significa que puedo hacerle daño a alguien. Mis manos tiritan. ¿es que nunca voy a poder hacer nada sin volver a tener miedo? ¿Es que estoy destinada a causar daño? La maldición sigue conmigo. Desearía que hubiese una forma de librarse de estos poderes, no los necesito, ni tampoco los quiero.
-¿Estas bien?-escucho a mis espaldas.
Me quedo inmóvil, paralizada. Por un momento, pienso que me lo he imaginado, pero no. Hace una semana que no escuchaba su voz, y enseguida siento como mis piernas se transforman en gelatina. Con lentitud, me volteo hasta enfrentarlo. Noah me mira con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido. Sus ojos no destilan desprecio, como lo hicieron antes, más bien me está estudiando. Un nudo en mi garganta me impide emitir sonido. Solo lo observo. Observo su piel cremosa, sus ojos profundos, su barba, que le ha crecido en estos días, sus labios carnosos y suaves, su cabello, que se mueve con el viento.
Por primera vez, mis ojos no se humedecen. En mis manos siento un cosquilleo, por las ganas que me dan de saltar a sus brazos y abrazarlo. Noah da un paso hacia mí, y mi corazón pega un vuelco.
-No tienes buen aspecto Emmy-dice con voz trémula.
En mi cabeza, un atisbo de esperanza se enciende al escucharlo llamarme Emmy. Mantengo mi rostro inexpresivo, no hablo, siento mi garganta seca, incapaz de poder articular una sola frase. Noah mantiene su expresión, analizándome.
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The Pulse
Ficção CientíficaPrimero, el meteorito impacto en la tierra. Luego, se genero el pulso. Y finalmente, todo cambió. Cuando un meteorito impacto en la tierra y genero un pulso de energía, nadie espero que ello provocara que algunos desarrollaran "habilidades" extraord...
