Desperté con una sonrisa en el rostro, las imágenes del sábado en la noche invadían mi cabeza. Tras besarnos, Polo me llevo a casa y no he vuelto a saber de él pero no me preocupa porque se que las cosas están bien entre nosotros y eso es todo lo que importa.
Hoy esperaba que no faltara a clases porque ya era bastante malo que fuera lunes. Me arregle y cuando estuve lista baje las escaleras con prisa, no quería llegar tan tarde como siempre. Note que mi madre estaba dormida en el mueble de la sala con una botella en la mano, al parecer sus viejos vicios no van a desaparecer con un nuevo novio.
Al llegar al salón lo primero que hice fue buscar a Polo con la vista, estaba sentado en el lugar de siempre, su rostro cubierto por la capucha de su suéter. Debió haber sentido que llegue porque en ese instante alzó la vista y me encontré con esos ojos que me quitan el aliento y se roban mis sueños. Di un paso con intención de sentarme a su lado pero alguien me tomo de la mano, al voltear vi a Arthur quien tenía una sonrisa en el rostro.
-Hola Sunna
-Hola Arthur
-te quieres sentar conmigo? Mi hermano no vino
Ugh. No quería tener un cargo de conciencia al decirle que no a Arthur quien ha sido bueno conmigo, Polo entenderá.
-si, claro-le dije con una sonrisa un poco forzada y nos sentamos en los primeros asientos.
En medio de la clase me voltee para ver a Polo, y él estaba viendo intensamente en nuestra dirección, pero no justamente a mi, sino a Arthur.
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Sonó el timbre y todos salieron del salón, sabiendo que Polo siempre era el último en el salir le dije a Arthur que me tenía que quedar y se fue sin preguntar, menos mal. Cuando ya no quedaba nadie mas nosotros dos, me acerque a él quien ya estaba parado y lo tome de la mano.
-quería sentarme contigo
-pero te sentaste con Arthur-no lo dijo molesto pero si algo fastidiado
-¿la intención es lo que cuenta?-dije tratando de excusarme con una sonrisa y Polo me sorprendió sonriendo.
-está bien
-deberíamos ir a clases-dije notando que ya nos tocaban clases separadas
-si, deberíamos-dijo él sin dejar de verme pero ninguno de los dos nos movimos. Sonreímos.
-realmente hay que irnos-le recordé
-lo sé-dijo antes de besarme.
Me quede en shock por unos segundos y luego le correspondí el beso, entro una fuerte brisa por las ventanas del salón y me separe de él. El cielo se había tornado gris.
-me tengo que ir Polo, me vas a meter en problemas
-de acuerdo, ve-dijo soltando mi mano
-¿nos vemos a la hora de almuerzo?-pregunte caminando hacia la puerta
-no lo creo, come con tus amigas
-¿y con Arthur?-pregunte en broma y él volteó los ojos
-con quien quieras pero no Arthur-dijo y le sonreí antes de irme a mi siguiente clase.
A pesar de que la profesora me dio un gran regaño por llegar tarde a clase, valió la pena, aún no podía creer que lo mio con Polo era real.
Me senté al lado de Allison, quien me comenzó a contar todos sus dramas del fin de semana y los nuevos chismes, al parecer los gemelos harían una fiesta este viernes.
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Hijo de la luna
FantasyY ahí estaba. Con su piel blanca como la lana. Con sus ojos grises en vez de aceituna. Niño albino de Luna.
