PORQUE LA FORTALEZA POCO TIENE QUE VER CON LA FUERZA CON LA QUE CAES, SINO CON LA FUERZA CON LA QUE TE LEVANTAS.
EMMA
Noche oscura, luces cegadoras.
Lluvia, truenos, relámpagos.
El frío y el miedo me paralizan, todo a mi alrededor corre en cámara lenta.
Ya no puedo más mi cuerpo duele horrible, levanto mis manos y veo como la sangre corre por mi cuerpo por la lluvia, escucho un disparo, luego otro y seguido de varios, caigo de rodillas, sale de mi un desgarrador ¡Nooooooooooooooo !.
Me despierto sobresaltada, necesito un vaso de agua estoy sudada y el dolor de cabeza con la pesadilla esta más fuerte, la puerta se abre con una rapidez increíble, alguien enciende la luz cuando logro adaptarme a la luz de la lampara observó a Carol subiendo a la cama con rapidez, y Matt a un lado fue el que encendió la lampara, Carol me abraza y yo me dejo.
— Tranquila nena — Susurra a mi oído — Todo esta bien acá estamos, solo ha sido una pesadilla, Matt ve por un vaso de agua por favor — Cuando el sale me relajo completamente no me gusta que me vean así.
Estamos unos minutos así cuando llega Matt con el vaso de agua ya me he tranquilizado, alejo a Carol y tomo el vaso de agua que me ofrece Matt, lo necesitaba siento como el agua me refresca y toco mi cuello.
— Cariño, has gritado horrible, por eso debe dolerte — Dice ella cuando me ve tocar el cuello.
— Disculpa Carol, te debí asustar — Le digo con tanta vergüenza, giro un poco para colocar el vaso en la mesita de noche, cuando lo hago quedó paralizada.
— Lucas — Digo casi en un susurro.
Me mira con una expresión seria, esta vez no le sostengo la mirada pero que hace el acá, de pronto se ilumina la habitación un relámpago y luego un trueno me sobresalto y me abrazo a mi misma.
Segundos después siento como la calidez de su cuerpo me rodea en un abrazo, en principio me quedó paralizada el cuerpo lleno de tensión, su olor inunda mis fosas nasales, me dejo llevar y no se si es el miedo y el dolor que trae consigo la pesadilla, pero le correspondo el abrazo
— Emma, tranquila acá estoy no tienes nada de que temer — Me acaricia la espalda, nos quedamos así por un buen tiempo, hasta que decido romper el abrazo y como puedo me alejo.
Solo hasta entonces veo que nos encontramos solos, Carol y Matt se han marchado de la habitación.
— Por cierto ¿Que haces acá ? — observo el reloj que se encuentra en mi mesita de noche, veo que solo pasaron 6 horas desde que abandone la cocina para venir a dormir, me imagino que por la lluvia esta tan oscuro allá afuera.
— Matt me ha pedido el favor de traerle ropa y otras cosas que necesitaba, cuando escuchamos tu grito.
— Ah cool, él ya esta más acá que en su apartamento — La verdad no es que me molesta del todo, aunque en principio él no me agradaba mucho, he podido ver que no es mala persona, a veces las apariencias engañan y eso lo se muy bien, me tocó la cabeza, sino descanso este dolor me matara.
Lucas no dice nada se queda en silencio se deja caer completamente a mi lado y cuando le voy a decir algo el se me adelanta.
— ¿Siempre tienes pesadillas? — Se voltea para verme a la cara, y veo en su rostro cierta preocupación, no esa expresión de ironía que tanto le caracteriza.
— Son cosas sin importancias, me imagino que el estrés de la universidad el mudarme tan lejos de casa — Decido responder su pregunta, restándole importancia a todo, como pasamos de pelear a cada instante a estar acostados en mi habitación y preguntando cosas tan personales.
— Algo más pasa, y entiendo que no quieres contarme — Se levanta y se dirige hacia la puerta en ningún momento voltea y se marcha cerrando la puerta detrás de el.
Me dejo caer en la cama, dentro de mi se libraba una batalla quería que se quedara, pero también que se alejara, ¡Dios! Ahora soy bipolar lo que me faltaba, igual ya se ha ido sin siquiera despedirse, agarro la almohada me la coloco en la cara y comienzo a gritar.
— Mis teorías de que estas un poco loca, no son tan mal infundadas después de todo — Me paralizo y bajo la almohada de mi cara poco a poco ahí esta el de pié con una taza en la mano, y una sonrisa en su cara, que le hace ver tan guapo.
No se fue esta acá.
Mi yo interior esta danzando de alegría.
— No se que decir, normalmente no me comporto así — Le respondo mientras dejo la almohada a un lado se acerca y me da la taza que tenía en la manos.
— ¿Y esto? — observo la tasa con un contenido verde.
— No te voy a envenenar Emma, aún — Se ríe y continúa — Es solo un té para que te relajes lo ha preparado Matt — Decido tomarme el te, el cual no sabe muy bien, hago una cara de asco y el se parte de la risa.
— Me contenta, alegrarte la tarde — Le digo y su risa me contagia.
— ¿Que es esto? tiene un sabor horrible.
— Ni idea Matt siempre toma eso para descansar, y le funciona — Que horrible quien toma esto por gusto.
— Ya dame la taza — Decido llevar la fiesta en paz y se la entregó él la deja en la mesita de noche y se deja caer a mi lado en la cama.
— ¿Que haces? — Le digo cuando veo que me quita una almohada y me acomoda otra.
— Te haré compañía hasta que te duermas, no ves, donde esta el control, veremos algo — Quiero objetar, plantar cara, decirle que esta loco que no le dejaré blablabla, pero no lo hago, simplemente le miro, él me mira y me sonríe.
— Esta bien, pero manten distancia, le entregó el control — Enciende la TV y aparece una película de Adam Sandler.
Decidimos dejarla aunque descubrimos que ya ambos la hemos visto varias veces pero, coincidimos en algo, las películas de Adam no aburren, y así nos quedamos riendo de cada ocurrencia, bromeando como si de unos amigos de años se tratara.
ESTÁS LEYENDO
SIN RETORNO
JugendliteraturSomos circunstancias de la vida que no elegimos ser. Amar nunca ha sido fácil y eso no los han demostrado los grandes clásicos literarios. ¿Hasta que punto estamos dispuestos a luchar?. Cicatrices sin sanar y un presente empañado por el pasado. Em...
