Charlotte estaba entrando al centro comercial y se dirigía al Kiosco Mexicano, esperaba encontrar a Adam ahí; si recién le había enviado la comida, puede que siguiera en el restaurante o al menos en alguno de los almacenes cercanos. No lo encontró ahí y salió rápido a buscarlo por todo el centro comercial. Necesitaba verlo y decirle lo que sentía.
Pero aunque no estaba muy segura de si estaba enamorada de él, sabía que aun así merecía la pena intentar ser honesta y decirle que lo quería. Que no había sido solo por los obsequios que recibió ese día, lo quería por como la hacía ser; cuando hablaba con Adam era ella misma, no tenía miedo de lo que pudiera pensar de lo que ella le decía, solo se expresaba y ya, con eso era suficiente y al parecer a él le había gustado así.
Ya había recorrido la mitad del centro comercial cuando recibió un mensaje de Emily, no estaba para distracciones porque necesitaba encontrar a Adam, pero igual sacó el teléfono y lo miró. Leyó el mensaje más de una vez y se limpió los ojos, ¿era en serio lo que su hermana recién le había escrito?
Adam la había ido a buscar a la casa y ella no estaba allí. Tendría que correr para alcanzarlo.
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- "Adam está aquí" – les dijo Emily mientras lo escribía – Si eso no la convence de volver entonces es que está loca.
Adam y Sergio recién habían tocado la puerta y Emily les abrió. Al principio parecía extrañada pero cuando reconoció a Adam supo que tenía que avisarle a Charlotte. Solo habían pasado unos minutos por lo que esperaban que no se encontrara muy lejos y llegara pronto a la casa. Sergio y Emily miraban a Adam con curiosidad, se veía ansioso y nervioso; por fin era la hora de la verdad, tendría que ser sincero con Charlotte, decirle que estaba haciendo allí y porqué le había enviado los obsequios.
- Creo que mejor la espero en el café – dijo Adam – Ustedes me ponen más nervioso de lo que ya estoy.
- Bien, nosotros los espiaremos desde la ventana – le contestó Emily y guiñó el ojo. Dejo entrar a Sergio a la casa y cerró la puerta.
Juntos se asomaron por la ventana de la sala y vieron entrar a Adam al café, empezaron a mirar hacia la calle y vieron a lo lejos a Charlotte que llegaba corriendo a toda prisa. Se miraron y sonrieron.
- Espero que Adam sea capaz de decirle todo lo que ha estado pensando. Es terriblemente malo en expresar lo que siente.
- Charlotte es peor – dijo Emily riendo – Supongo que son tal para cual.
Vieron como Charlotte miraba hacia la casa y hacia el café, en realidad miraba hacia todos lados intentando ver a Adam; cuando lo distinguió a través de la ventana del café y entró al lugar.
- ¿Qué crees que pase ahora? Digo, después que se digan lo que sienten. Adam viaja mañana, tiene que volver a casa.
- Vaya no lo había pensado, no soy fan de las relaciones a distancia pero creo que así les va bien a los dos. Charlotte es de esas que es más ella misma a través de una pantalla. No creo que tengamos que intervenir.
- ¿Intervenir? ¿A qué te refieres con eso? – preguntó Sergio.
- Que no sabemos si les va a molestar o no la distancia, yo espero que no, jamás había visto a Charlotte tan feliz como cuando me estaba hablando sobre Adam – dijo Emily – No me mires como si no me entendieras, los dos sabemos que deben estar juntos, y si por alguna razón, yo espero que no, este encuentro termina mal, estará en nuestras manos ayudarles a encontrar una solución a la distancia que los separa.
- Es un buen punto, pero creo en él. Sé que no hizo todo esto para arruinarlo al final.
Dejaron de hablar y miraron hacia al café, los vieron sentados juntos, hablando. Así pasó un buen rato hasta que vieron como Charlotte se levantó y no la vieron más; Adam miró hacia la ventana donde sabía que los estaban espiando y les hizo señas de que todo iba bien.
Volvieron a ver a Charlotte que regresaba con un café en la mano y miraba confundida hacia donde Adam estaba mirando, cuando reconoció a su hermana y a Sergio, tomó la mano de Adam y lo haló hasta que salieron del café. Tomaron el autobús y Emily y Sergio los perdieron de vista.
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A 400 TEXTOS DE DISTANCIA
RomansaA veces te encuentras con la persona perfecta en la distancia equivocada.
