Dylan y Yue comparten una conexión muy especial, pero tienen tiempo sin verse. Se encuentran por casualidad. ¿Podrán retomar lo que dejaron?
Es una historia romántica que sigue a Dylan y Yue desde el momento en que se conocen para filmar juntos Met...
Yue estaba sentada frente al espejo del camerino, preparándose, tan sencilla y tierna como siempre. Hoy voy a conocer a todos los demás. Voy a trabajar con gente famosa... Y mejor ni pienso en los muchachos de F4, deben ser tan lindos. ¡Ay no! ¿Qué estoy haciendo acá? Por favor, por favor, espero que pueda llevármela bien con todos.
De pronto, mientras la maquillaban, ve en el reflejo del espejo un muchacho alto, buen mozo, con estilo y muy seguro de sí mismo pasar por detrás. Oh, ¡ese debe ser Daoming Si! Lo presiento. Guao. Siento que no puedo respirar. ¿Por qué de pronto no puedo respirar? Dejen de tocarme la cara, por favor.
Cuando estuvo lista, salió al pasillo y desde lejos vio a los 4 muchachos de F4 hablando. Se quedó parada, mirándolos. De pronto, Dylan siente el peso de la mirada de Yue, se da cuenta de que alguien lo está viendo. Se voltea lentamente y sus ojos se encuentran por primera vez. Él sonríe y ella también.
Oh no, oh no... Yue quiere salir corriendo, está por irse cuando escucha...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
"¡Oye! Eres Shancai, ¿no es cierto? ¡Mi alma gemela!"
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
¿Qué dice? ¿Alma gemela? ¡En tus sueños! No importa que seas tan guapo...
"Sí, yo soy Shancai", responde con educación.
Él empieza a caminar hacia ella y siente una repentina atracción. Estoy seguro que nos la vamos a llevar muy bien. ¡Es tan pequeña y tierna!
"Gusto en conocerte, soy Wang He Di". Él hace una reverencia y extiende la mano. "Hola, mucho gusto, Shen Yue".
Con timidez, ella extiende su mano, sin imaginar lo que está por suceder con el roce de sus pieles. Apenas sus manos se tocan sienten un choque de corriente que hace que ambos retiren su mano con un movimiento brusco y rápido.
"Hey, qué rayos... Lo siento, lo siento. Pero es que tu mano me electrocutó". "¿Cómo, disculpa? Fue TU mano que me electrocutó a MÍ".
Él empieza a reírse y el sonido de su risa la contagia, ambos ríen como dos locos.
"Okay, okay. Lo siento. Quizás sea por mis zapatos de goma". "No, no, disculpa tú. Debe ser la estática del secador de pelo". "Intentemos de nuevo".
Él extiende nuevamente la mano, toma la de ella y... ¡electricidad de nuevo!
"Pero, ¿qué rayos...?"
Yue no puede evitar explotar de la risa.
"¿Qué te da tanta risa, se puede saber?" Le pregunta Dylan moviendo la cabeza y tratando de entender qué es lo que esta mujercita encuentra tan divertido.
"Es que cómo... cómo...." y no para de reír. "Habla, mujer... ¡No entiendo!" "¿Cómo vamos a trabajar juntos en un drama sin morir electrocutados?" Grita ella entre risa y risa.
Él también suelta una carcajada solo de pensar en lo que ella acaba de decir. Bueno, tendremos que acostumbrarnos, porque no me voy a rendir tan pronto.
"Intentemos una vez más. Debe ser una casualidad. Pero, pase lo que pase, no voy a soltar tu mano, ¿está bien? No te asustes, lo hago para salvar nuestros trabajos. Solo espera".
Ella trata de ponerse seria, compone su ropa arrugada de tanto estar doblada de la risa. Él alarga su mano, ella también y... ¡Otro corrientazo! Ella se sobresalta y su instinto es alejar la mano. Pero en ese momento Dylan hace lo que dijo que haría: aprieta su mano más fuerte y no la deja ir. Sus miradas se cruzan y empiezan a sonrojarse por la situación. Esta bendita sensación no disminuye. ¿Qué está pasando? Dylan no se explica lo que les está sucediendo. Siente electricidad recorrer todo su cuerpo, bajando por su espalda, erizando toda su piel. ¿Será que ella también lo siente? ¿Estará preocupada? Sin alejar la mirada, empieza a mover su dedo pulgar, acariciando la mano de ella, tratando de tranquilizarla y evitar que se aleje. ¿Por qué no quiero que se aleje?
Ella estaba en shock físico y mental. Los ojos de Yue se pierden dentro de los de Dylan. ¿Qué está pasando? No sé ni quién soy ni qué día es... Espera, espera, ¡claro que sé quién soy! Pero este escalofrío que recorre mi cuerpo me tiene nerviosa. Esto no es normal. No puede ser normal. Suelta mi mano, por favor. Ya suéltame. O por lo menos deja de acariciarla, ¡¡¡que eso no ayuda para nada!!! Ella sigue jalando para que la suelte. ¡No quiero sentirme así!
"Te dije que iba a sujetar tu mano hasta que se pasara la sensación. ¿Sientes que ya pasó?" "Mmm... No". "Yo tampoco". "¿Y entonces?" "¿Entonces qué?" "¿Qué hacemos?" "Nos tendremos que acostumbrar". "¿Cómo?" "No sé. ¿Tienes alguna idea?" "No". "Mmm... Bueno..." dice Dylan poniendo la otra mano en la barbilla. "¿Bueno qué?" "¿Sabes esa sensación en el estómago cuando te montas en una montaña rusa? Sientes que tu estómago está dando vueltas y al principio quisieras bajarte, pero no puedes", dijo él. "Ajá". "Y mientras más te montas en las montañas rusas, más disfrutas de esa extraña sensación, aunque no desaparezca". "Ajaaaaaa..." ¿Dijo DISFRUTAR? "Eso". "¿Eso qué?" "Que nos vamos a acostumbrar mientras más contacto tengamos". Y quizás lo disfrutemos más también. "¿¡Cómo?!" ¿Dijo MÁS contacto? "¡Oye! ¿Estás sorda?" "No". "Parece que no entiendes nada de lo que digo". "Sí entiendo". "No parece" y se inclina hacia adelante para bajar al nivel de sus ojos.
Dylan seguía sujetando la mano de Yue y acariciándola con su dedo sin ni siquiera darse cuenta.
Los otros 3 muchachos estuvieron observando atentamente la escena desde lejos. Connor dice:
"Bueno, muchachos, me parece que nos vamos a divertir mucho en los próximos meses mirando las locuras de estos dos". Y ríe con picardía. "¡Seguro! Es la primera vez que se ven y ya se dieron la mano 3 veces, se rieron tan duro que les salieron las lágrimas y ¡hasta empezaron a pelear! Va a ser muy divertido", añadió Caesar. "Mmm, pues me temo que de verdad será como estar en una montaña rusa", suspiró Darren encogiendo los hombros.
Dylan por fin suelta la mano de Yue. Ahora sienten un cosquilleo en las manos que se acaban de alejar y ambos abren y cierran la mano tratando de recuperar la sensación de normalidad. Se miran fijamente. ¿Por qué no puedo dejar de mirarla? Estoy hipnotizado. ¡Parpadea, Dylan, parpadea!
Por fin alguien llega corriendo por detrás de Yue y la abraza. Es el niño que interpreta a su vecino, lo conoció hace poco y es un niño muy cariñoso. ¡Me salvé! Pensó ella cuando por fin pudo alejar la mirada para saludar al niño.
Y es cierto que se acostumbraron esa extraña sensación. Tanto así que llegaron a extrañarla cuando no estaban juntos. Y no les importaba sentirla vez tras vez cuando estaban filmando escenas juntos. Lo cierto es que la sensación nunca desapareció, ni disminuyó, sino todo lo contrario.