Tras fallar en su intento de conquistar Midgard, Loki es llevado de regreso a Asgard, donde su castigo por sus crímenes le espera.
Pero no todo parece ser malo, Thor tiene intenciones de hacer las paces con su hermano y volver a los viejos tiempos.
...
Loki creía que la actitud de los midgardianos hacia él era ridícula. Aún no le creían, por lo que se aseguraban de mantenerlo vigilado todo el tiempo. Parecían aún más desconfiados sin la presencia de Thor en la base, tanto así, que le obligaron a ser examinado por la Doctora Cho, según dijeron ellos, era sólo por precaución. Eso lo enfureció, pero no tenía de otra más que aceptar, de lo contrario, se negarían a ayudarle en la búsqueda de Thanos. Permaneció calmado y en silencio todo el tiempo, mientras era vigilado por Natasha. Cuando terminó el análisis y la doctora se fue, él estaba dispuesto a volver a su habitación temporal pero Natasha tenía otros planes en mente.
—Has sufrido demasiado.
—¿Disculpa?
—Puedo identificar el sufrimiento sólo con verte.
—No sé de qué hablas, Vengadora. ¿No tienes algo más que hacer?
—Vamos, Loki. Recuerda que ya he logrado hacer que hables.—mencionó la agente, recordando la pequeña pero intensa conversación que tuvieron en la prisión del Helicarrier.
—No tengo por qué contarte sobre mi vida.
—Tal vez sea difícil, pero puedes confiar en mí, o en cualquiera que habite esta base. Todos hemos sufrido horrores, no eres el único.
Loki se interesó en eso, y ya que la agente Romanoff parecía muy dispuesta a conversar, aprovecharía la oportunidad.
—Todos hemos sido dañados de alguna forma, pero eso no nos detuvo, ni acabó con nosotros. Supimos salir adelante confiando en nuestros compañeros. Encontramos la forma de utilizar todo nuestro dolor y convertirlo en motivación diaria para querer ayudar a los demás. No nacimos siendo héroes.
El Dios del Engaño se encontraba confundido. No entendía por qué la agente Romanoff se comportaba de esa manera con él. Parecía querer ayudarlo, o simplemente se trataba de alguna apuesta entre los Vengadores, pero no le contaría sus miedos.
Se puso de pie y abandonó el ala de curación. Fue en busca de su pequeña amiga y llegó hasta la cocina, donde Phee ayudaba a Wanda y Visión a preparar la comida. Phoenix se veía tan feliz, eso le hacía feliz a él. Sabía que si le decía la verdad, ella podría ya no quererlo y probablemente lo odiaría por haberle ocultado algo tan grande. No quería que se alejara de él, pero tampoco quería mentirle, menos sobre algo que él había hecho.
Sin darse cuenta, se había quedado reflexionando bajo el marco de la puerta, mientras era observado por Natasha.
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El príncipe Loki de 11 años tenía mucho miedo. Sabía que su escondite no podría protegerlo para siempre, por lo que, encogió sus rodillas aún más y escondió su rostro, mientras intentaba no llorar. Temía mucho que sus padres y su hermano ya no lo quisieran, o que le dieran algún castigo fuerte por lo que había hecho. Pero no pudo evitarlo, ya no podía controlarse. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho, ya era muy tarde para intentar parar. Sus lamentos fueron interrumpidos cuando escuchó la puerta de su habitación abrirse. Se quedó callado para no revelar su escondite, pero aún así, las puertas del armario fueron abiertas, revelando la imagen de Thor, quien tenía 15 años y estaba en pleno camino a la pubertad. Loki se asusta más porque cree que su hermano le gritará, pero Thor se mantiene en silencio hasta que decide ingresar al armario y acomodarse al lado de Loki.