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Odin, Padre de Todo, se encuentra sentado en su trono, intentando darle solución a un asunto que lleva atascándose en su mente por varios días, y curiosamente, este asunto incluye a sus hijos.

Aún recuerda el día en que liberó a Loki de las mazmorras; el Concejo y el pueblo estaban en contra de esa decisión, querían que sufriera por sus crímenes, pero él no estaba dispuesto a dejar que eso sucediera. Sabía que su amada esposa, Frigga, y Thor no permitirían que alguien dañara o intentara mantener lejos a Loki.

Junto a Frigga, había notado la cercanía entre sus hijos. Loki parecía realmente feliz de tener a Thor a su lado, y eso, hacía que Padre de Todo se cuestionara acerca de las decisiones que tomó en el pasado y de las cuales, ahora se arrepiente.

Sabía de sobra que Asgard necesitaba un heredero al trono, más no había compartido ese pensamiento con el Concejo y los nobles, pues intentarían convencerlo de escoger a Thor por obvias razones.

Mientras él se debatía entre lo que debía hacer, los príncipes se encontraban desayunando en la habitación de Thor. Como era costumbre, Loki se despertaba temprano y escogía sus mejores vestimentas. Sabía que las doncellas de la corte lo envidiaban por su excelente gusto y estilo, así que se encargaba diariamente de hacer que esa envidia aumentara.

Cuando ya estaba listo, iba a buscar a Thor, quien aveces aún yacía durmiendo. Pero al escuchar que su hermano entraba a sus aposentos, se despertaba de golpe y se apresuraba a ponerse presentable, para pedirle a los sirvientes que les llevaran el desayuno.

Mientras estaban solos, hablaban sobre infinidad de cosas. Con su poca magia, Loki hacía unos cuantos trucos que terminaban deslumbrando a Thor, pues siempre recibía comentarios llenos de orgullo y admiración. El azabache no sabía si Thor se lo decía en serio o sólo lo hacía para que no se sintiera mal por su falta de magia. Aún así, le hacía feliz recibir ese tipo de comentarios. Ya que en el pasado, sólo Thor y su madre se admiraban por las habilidades de Loki, siempre querían ver más de su potencial. Estaba feliz por ello.

Luego de desayunar, salieron de la habitación y fueron directamente al jardín, el cual era cuidado por la reina. Ella adoraba ese jardín repleto de flores preciosas, y cada vez se empeñaba en dejarlo completamente hermoso. Cosa que los príncipes notaban y felicitaban a su madre por ponerle tanto amor.

Al llegar, se sentaron junto a un arbusto. El clima estaba perfecto, era bastante fresco y el cielo estaba despejado.

—Loki, ¿quieres venir a mi entrenamiento hoy?

—No lo sé, tus amigos estarán presentes y no quiero incomodar.

—No lo harás, por favor ven.

—Sabes que sí, no quiero que tus amigos arruinen mi buen humor, Thor.

El rubio se negaba a aceptar esa respuesta, pero no quería que Loki pasara un mal rato. Aún así, deseaba que su hermano estuviese ahí para apoyarlo.

—De acuerdo, será en otra ocasión, hermano.

Loki pareció sentirse un poco culpable, por lo que cambió su respuesta casi de inmediato.

—Bien, iré. Si tanto deseas mi apoyo, entonces lo obtendrás.

Una sonrisa brillante apareció en el rostro de Thor y abrazó inmediatamente a Loki. Los abrazos se habían vuelto algo común entre ellos. Ya no había incomodidad alguna. Loki aceptó el abrazo y lo correspondió con la misma fuerza. Estuvieron así por varios minutos, al separarse Thor dijo algo que hizo que el corazón de Loki latiera con fuerza.

—Eres el mejor, Loki. Siempre estás ahí para mi. Es por eso que te quiero tanto.

—Vamos, se te hará tarde para el entrenamiento.—dijo con un toque de nerviosismo.

Carry You -Thorki- Donde viven las historias. Descúbrelo ahora