11. Escalofrios.

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Seguíamos besándonos como si el mañana no estuviera escrito.

Habia pasado de tener sus manos en mi cintura a enroscar mis piernas en él, mientras me sujetaba.

La verdad, encajábamos.

Y me encantaba sentirme así.

Quise que fuéramos nuves y voláramos por el cielo.

Oh Dios, la Marie cursi.

Al cabo de un rato, nos separamos por falta de aire mientras nos mirábamos fíjamente, mientras intentabamos volver a respirar bien.

–Marie, yo...-lo interrumpo tapándole la boca con la mano, mi otra mano sigue en su nuca.

–No estropees el momento con tus frases sin sentido-quito mano léntamente de su boca y la coloco de nuevo en su nuca.

–De acuerdo- se echa a reir.

Salimos despacio de la fuente-piscina para que Harry no se tropezara conmigo y cuando salimos, espero a que me suelte, pero no lo hace.

–¿No me vas a soltar?

–No, te llevaré así, como buen hombre que soy-pone una sonrisa de lado-, no hay mejor conquistador que yo.

–Ya veo-murmuro con el ceño frunzido-. Pero puedo caminar sola de lo mujer que soy también. No conseguirás nada llevándome así.

Él vuelve a juntar nuestras frentes.

–Con el mínimo acto que haga, conseguiré cada vez una parte más de tu corazón, Marie.

Yo bajo la vista avergonzada y observo mis piernas enredadas en él.

–Yo no soy una persona romántica ni nada por el estilo.

–Pero eres humana, y todos tenemos alguna parte de persona, como yo.

Soy un poco gruñón, medio romántico y muy gracioso.

–Creo que ser gruñón es lo que más te define- levanto de nuevo la mirada-. La primera vez que te ví, me parecistes super gruñón y dominante.

–Yo no soy gruñón, soy serio cuando tengo que serlo.

–Pues da miedo-murmuro mirando sus labios.

-Tu me das escalofrios.

Lo miro por un momento en silencio.

Cada frase que dice me impresiona más.

–Emm... hablando de escalofrios- digo mirando hacia el cielo-, hace frio.

-Mejor volvamos a dentro antes de que cierren las puertas.

–¿Qué las cierren?-pregunto sorprendida.

–Si, a las 4 de la mañana exactamente.

–Pero...-miro su reloj, el que a dejado en el suelo- ¡Ya son las cuatro!

–Mierda- me baja de sus brazos y corre hacia la puerta.

Intenta abrirla pero nada.

No podemos entrar.

Él golpea una piedra con su pie.

-Tenia que haberme quedado dentro, y dejar que te resfriaras.

Yo abro los ojos con enfado.

–Pues no huvieras venido si no quisieras, ¡algo tuvo que pasarte!

Se queda unos minutos callado y mira hacia otro lado.

–Yo solo... bah, dejalo.

–Pues como siempre, otro misterio guardado por Harry Styles.

–Marie...

Stockholm SyndromeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora