Seguíamos besándonos como si el mañana no estuviera escrito.
Habia pasado de tener sus manos en mi cintura a enroscar mis piernas en él, mientras me sujetaba.
La verdad, encajábamos.
Y me encantaba sentirme así.
Quise que fuéramos nuves y voláramos por el cielo.
Oh Dios, la Marie cursi.
Al cabo de un rato, nos separamos por falta de aire mientras nos mirábamos fíjamente, mientras intentabamos volver a respirar bien.
–Marie, yo...-lo interrumpo tapándole la boca con la mano, mi otra mano sigue en su nuca.
–No estropees el momento con tus frases sin sentido-quito mano léntamente de su boca y la coloco de nuevo en su nuca.
–De acuerdo- se echa a reir.
Salimos despacio de la fuente-piscina para que Harry no se tropezara conmigo y cuando salimos, espero a que me suelte, pero no lo hace.
–¿No me vas a soltar?
–No, te llevaré así, como buen hombre que soy-pone una sonrisa de lado-, no hay mejor conquistador que yo.
–Ya veo-murmuro con el ceño frunzido-. Pero puedo caminar sola de lo mujer que soy también. No conseguirás nada llevándome así.
Él vuelve a juntar nuestras frentes.
–Con el mínimo acto que haga, conseguiré cada vez una parte más de tu corazón, Marie.
Yo bajo la vista avergonzada y observo mis piernas enredadas en él.
–Yo no soy una persona romántica ni nada por el estilo.
–Pero eres humana, y todos tenemos alguna parte de persona, como yo.
Soy un poco gruñón, medio romántico y muy gracioso.
–Creo que ser gruñón es lo que más te define- levanto de nuevo la mirada-. La primera vez que te ví, me parecistes super gruñón y dominante.
–Yo no soy gruñón, soy serio cuando tengo que serlo.
–Pues da miedo-murmuro mirando sus labios.
-Tu me das escalofrios.
Lo miro por un momento en silencio.
Cada frase que dice me impresiona más.
–Emm... hablando de escalofrios- digo mirando hacia el cielo-, hace frio.
-Mejor volvamos a dentro antes de que cierren las puertas.
–¿Qué las cierren?-pregunto sorprendida.
–Si, a las 4 de la mañana exactamente.
–Pero...-miro su reloj, el que a dejado en el suelo- ¡Ya son las cuatro!
–Mierda- me baja de sus brazos y corre hacia la puerta.
Intenta abrirla pero nada.
No podemos entrar.
Él golpea una piedra con su pie.
-Tenia que haberme quedado dentro, y dejar que te resfriaras.
Yo abro los ojos con enfado.
–Pues no huvieras venido si no quisieras, ¡algo tuvo que pasarte!
Se queda unos minutos callado y mira hacia otro lado.
–Yo solo... bah, dejalo.
–Pues como siempre, otro misterio guardado por Harry Styles.
–Marie...
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Stockholm Syndrome
RomanceMarie siempre a sido libre de hacer lo que quiera. A pasado toda su vida haciendo lo que quiere escapando de la vista de sus padres. Aunque tampoco es que fuera muy difícil por el simple hecho de que ambos trabajan dia y noche. Pero habrá un cambio...
