| again, mercy |

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Mercy tiene las uñas hechas un desastre. Camina de un lado a otro constantemente, ansiosa. Necesita un trago, aunque decidió dejar de beber.

Su nuevo departamento —no es suyo, joder, es jodidamente rentado— es pequeño, casi al punto de crearle cierta claustrofobia. Tiene una pequeña cocina, un refrigerador más bajo que ella, una mesa con sillas metálicas y un salón con dos sofás donde pobremente uno puede sentarse a hablar. Ha ordenado todo, entre lo que cabe. La habitación frente a la suya está vacía, esperando al chico de cabello de colores.

Michael, Michael Clifford. Alguna pobre alma que ha atendido a su llamado desesperado. Literalmente, si este chico no se queda —y podría no hacerlo, como los último tres—, Mercy quedará en la calle. Queda poco en su cuenta bancaría, suficiente como para solo pagar la renta, pero no comer. Necesita a este tipo.

El timbre ruidoso suena, y Mercy va abrir la puerta. Michael luce como en su perfil de Facebook. Lleva un par de maletas, y va todo vestido de negro. Parece que tiene dedos cortos y algo de barba está por nacer en su mentón. Le han dicho que se tiñe el cabello dos veces por semana, y esta vez lo tiene oscuro, con un mechón verde en contraste.

—¿Mercy DeGraw? —pregunta, y su voz es dulce pero profunda.

Mercy se siente repentinamente nerviosa. Sus manos comienzan a sudar y su corazón se acelera.

—Sí. ¿Michael Clifford?

Él sonríe, y Mercy siente como si todo desapareciera. Solo están sus ojos verdes y su sonrisa. Mercy no puede ver nada más.

De pronto, Mercy olvida que necesita que este chico le ayude apagar las cuentas. De pronto solo siente que es el chico más extraño que nunca ha visto, y que es raro y reconfortante al mismo tiempo.

Decide este le gusta.

—Bonito lugar —dice él, mirando a su alrededor.

—Es un asco —dice Mercy, sin reparar en su tono.

Michael le dedica una mirada cómplice, y, como si eso fuera un acto premonitorio, se sentó y se puso cómodo.

—¿Preparas desayunos?

—No cocino.

—Bien.

Hay algo en la postura que adopta Michael que Mercy encuentra demasiado atractivo, pero no sabe qué es.

—¿Eres ruidosa?

—No.

—¿Te drogas?

—No —Mercy frunce el ceño—, ¿no debería yo hacer las preguntas?

—Oh, cariño. Yo soy el compañero de cuarto perfecto.

Claro.

—¿Uh?

—Nos llevaremos bien, siempre y cuando dejes de usar esa ropa.

Mercy se mira a sí misma. Lleva unos vaqueros y zapatillas, con una camiseta ceñida de tirantes. Va normal, no sabe a qué se refiere él, pero como nunca le ha importado lo que usa, supone que no habrá problema.

—Bien, tu habitación es la de la derecha —dice Mercy, no muy segura de cómo proseguir.

Michael la ignora.

—¿Por qué no aceptase a los otros tres?

Mercy frunce el ceño.

—El primero era un pervertido, el segundo era un adicto a las pastillas y el tercero era solo extraño.

—¿Y qué te hace pensar que no soy un extraño pervertido adicto a las pastillas?

Mercy se echó a reír. Este en verdad le gustaba.

—Supongo que nada.

Michael se pone de pie y se enfrenta a ella. Están a cincuenta centímetros de distancia, y él es bastante alto en comparación a ella. Tiene hombros anchos, pero no demasiado. Y tiene lindas piernas, aunque Mercy trata de no mirar demasiado. Michael parece no notarlo.

—Te propongo algo: no intentarás averiguar mi vida, y yo no intentaré averiguar la tuya. Así funcionaremos, ¿vale?

Mercy está perfectamente de acuerdo con eso. Es bueno para ella, considerando que no quiere que la gente sepa de su pasado, su familia o sus antiguas juntas. Solo quiere vivir, buscar alguna manera de subsistir lejos, muy lejos de sus padres y su hermana.

Y de alguna manera se encuentra sintiendo que también quiere vivir con Michael Clifford. 




si siempre quisiste saber cómo se conocieron michael y mercy, esto es pARA TI OMG

y sI NO TAMBIÉN

FUCK

NO 

SE 

QUE

HACER

PD: PRONTO VIENEN LOS AGRADECIMIENTOS Y LA SORPRESA.

PD2: IMAGINEN QUE EL DE LA FOTO ES MICHAEL, ahí dylan me recuerda un poco a michael, idek

PD3: si lees esto te amo lol

xx.


that something | cliffordDonde viven las historias. Descúbrelo ahora