Capitulo 34: Boda

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Narra Madison Cullen:

Durante gran parte de la noche las palabras del lobo rondan mi cabeza, y no se que pensar sobre lo que dijo, ¿Yo aquí en Forks hace un año?, ¿Vampiros?, ¿Bella?. Todo me suena a una locura gigantesca.
Al día siguiente mi mente se encuentra en otra parte.

-Madd.-Esme llama mi atención sacándome de mi mundo. Yo la miro.


-¿Si?


-Debemos ir por tu vestido.-Sonrió.


-Claro.-Lo había olvidado, debo dejar de distraerme y poner los pies en la tierra, la boda es mañana y aún debo arreglar muchos temas pendientes. La boda es mañana y Esme ha conseguido enviar mi vestido a la tintorería para que lo tengan listo, maravillosamente ya está para ir a recogerlo. Salimos de la casa y nos montamos en uno de los autos que tienen, si, tienen un par. El camino es animado, Esme me hace muchas preguntas, sobre mis gustos, cómo voy en la academia, si tengo novio, sobre mis amigos, básicamente se interesa mucho en mi, eso me parece tierno. Al retirar nuestros vestidos de la tintorería Esme me pregunta si quiero un helado antes de la comida, a lo que obviamente respondo que si. Me pido uno de durazno y fresa, está delicioso, mientras mi abuela visita las tiendas buscando los últimos complementos para su vestido yo voy a la librería que está en la calle de al frente, quisiera comprar un libro o dos. Si bien la tienda no es muy grande tiene gran variedad de títulos.

-A ver, qué hay por aquí, ¡Oh cielos!, Romeo y Julieta, una edición de tapa dura. La llevaré sin duda.-Sigo mirando las estanterías encontrando dos libros más que me llaman la atención, los pago y salgo, Esme ya debe estar por terminar, mientras guardo mis compras en mi mochila sin fijarme por donde voy termino chocando con alguien, al levantar la cabeza para disculparme me sorprendo de quien es.-Lo siento no te...¿Paul?



-¿Madd?, ¿Que haces aquí?



-Vine por mi vestido para la boda.


-Ahh, entiendo.-Un silencio incómodo se forma entre ambos.



-Okey, me voy.-Dispuesta a seguir mi camino acomodo los tirantes de mi mochila en mis hombros pero el lobo me detiene.



-¡Espera!



-¿Que quieres?.-Si, aún estoy molesta.




-¿Aún sigues molesta?



-¿Tu que crees?.-Preguntó obvia.



-Lo lamento, de verdad, no me gusta que estemos peleados.



-No yo, pero no es mi culpa, eres tú el que me oculta las cosas y me trata como estupida.



-Sabes que eso no es así. Pero, preciosa, esto no me corresponde a mi. No tengo permitido decírtelo. Entiéndeme.




-Entiéndeme tú a mi. ¿Acaso a ti te gustaría que yo te ocultas las cosas?




-No, se que es difícil, pero, solamente te pido que entiendas lo que intento decirte.-Desvío mi mirada de él.-Vamos, no quiero que la semana que estarás aquí la pasemos peleados.-No respondo.-Por favor.-Siento la mano de Paul en mi mejilla acariciando la, cosa que me hace temblar levemente. Su caricia no se detiene, y finalmente me rindo.



-Esta bien, tienes razón, no quiero estar peleada contigo, el tiempo que tenemos es poco.-Paul sonríe.-Pero no creas que se me olvida esto, aún estoy molesta por mentirme.



-Lo entiendo, pero no te preocupes, yo haré que se te pase.-Solté una risa, mirándolo mal.-Ahora, a qué hora debo llegar.-Lo mire sin entender.-A la fiesta.



Abandonada.-|Jacob Black|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora