Dio Brando es un abogado de 27 años, que tiene que cuidar a sus cuatro hijos: Giorno, Donatello, Ungalo y Rikiel. Ellos le dan aliento para vivir el día a día, puesto que en el amor, no le ha ido muy bien.
∆Stands: Si, pero no tienen mucha relevanci...
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De esa forma empezó la rivalidad que nunca pensó que existiría. No pasó ni un día cuando a su puerta llegó un policía a dejarle una carta.
—¿Usted es el señor Brando?
—Sí ¿A qué se debe su presencia aquí?— preguntó seriamente
—Me mandaron a entregarle esto— le da la carta —Está siendo citado a un juicio por secuestro a un infante, si no asiste podrá ser llevado a prisión
—De acuerdo, gracias— tomo el sobre y cerró la puerta —Esta mujer...— suspiro recargándose en la misma
—Papi, ¿Quién era?— salió de su habitación al escuchar el sonido de la puerta
—Un vecino, Giogio— suspiro —¿Ocurre algo?
—No es nada... Solo tengo algunas preguntas
—¿Dónde está Donatello?— lo interrumpió sin querer, se estaba volviendo un poco paranoico por la situación
—Está dormido— suspiro —Iré a jugar solo— suspiro
—Vamos Giorno, no te enojes, no quise interrumpirte, sabes que te quiero mucho ¿no?— lo tomó en sus brazos, mirándolo cruzado de brazos y con el ceño fruncido, sonrió al notar que verdaderamente se parecían mucho
—¡Eso es mentira!— dijo aún cruzado de brazos —¡Quieres más a mi hermano que a mi!
—Por supuesto que no, a ambos los quiero por igual, ambos son mis hijos
—¡Mentira! Desde que llegó ayer solo pasas con él
—Eso es cierto, pero recuerda que es menor que tú y no puede hacer las mismas cosas, además por el mismo hecho de que llegó ayer debo intentar familiarizarlo con nosotros ¿entiendes?
—¡Si él es mi hermano, ¿Por qué llegó ayer y no antes?!— reclamó aún enojado
Literalmente no supo qué responder a eso, no sabía cómo llevar a cabo lo que ocurría ni mucho menos cómo explicárselo a un niño —Porque...
—¡Bájame!
Bajo al pequeño sin saber más que hacer, luego lo vio irse a su habitación corriendo —Esto no esta bien— suspiro nuevamente y fue a recostarse al sofá, no quería fallar como padre, pero a veces hay cosas para las que no se está preparado, ni siquiera él imaginaba tener en ese instante a sus dos hijos en casa, era una situación complicada, y aunque no quería admitirlo se sentía solo. En el momento en que parecía ahogarse en sus propios pensamientos recibió una llamada.
—¿Si?— respondió de pocas ganas, no se sentía para nada bien
—Dio, ya tengo todo lo necesario ¿Te ha llegado ya un citatorio?