11. preocupación

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Atsushi como era costumbre había llegado a al PortMafia, su hora de entrada era las 8 de la mañana, más temprano a lo úsual de sus demás compañeros. Y eso, no era por ningún castigo de su jefe, Mori. Sino era algo más concreto y algo gracioso, y tampoco era un trato especial.

Debido a la costumbre, de ir más temprano al trabajo, (refiriéndose cuando trabajo en la agencia) aunque odie admitirlo, como dicen, las costumbre jamás se olvidan.

Y por supuesto a él no le importo. Si no le importa a el menos a mi.

Lo primero que hacía era entrenar con armas de cualquier tipo, su resistencia u aveces sacaba a Dark para entrenar ya que si se acumula mucha energía se descontrolaria y lo menos era quedar dar una explicación hacia su jefes y compañeros.

- Dark, ¿Ya fue suficiente? - Preguntó con cansancio y le dificultaba respirar, siempre odiaba cuando lo sacaba, siempre exigía mucho a su cuerpo, era resistente pero tenía su límite después de todo era un ser humano.

- ¡No! ¡No ves que me estoy divirtiendo! - Se ríe a carcajadas - ¡Apenas estoy comenzando!

Atsushi quedó viendolo por varios minutos y suspiro.

- ¿Sabes, que no puedo aguantar tu intencidad? Además recuerda, que tú estás posellendo mi cuerpo, no está hecho para riegos extremos, ¿No está concientes de eso? ¿Acaso quieres que lo repita? -

Menciona con cansancio. Por parte del pelinegro solo le dedicó una cara de asco e indiferencia hasta su yo, sacando su lengua a lo último y se resignó.

- Solo por qué ese maldito haya sellado mi cuerpo, me impide hacer varias cosas y desgraciadamente estoy atado a ti - Pensó Dark, solo mostrando su cara aburrida.

En termino simples Atsushi cree que el fue creado para ser un soporte de su vil mente, sin embargo la realidad es otra. Nunca se lo digo y esperada que siguiera así, no quiere perder a otro, no de nuevo. Por eso mismo, atsushi siempre sufre de esas "alucinaciones" tan reales. Es debido a el, porque su mente chocan entre si, uno representante la luz y el otro la maldad.

Por eso mismo, el elimina los "recuerdos" de aquel ataque para evitar que su mente se rompa más de lo que ya está.

- ¡Nunca me dejas divertirme! ¡Eres aguafiestas! - Le sugerido esperando a que se molestará peor en cambio, solo suspiro e ignoró obligándolo a entrar de nuevo. - ¡Eres malo!

- ¿Sabes, a quien se lo estás diciendo? ¿No? - Menciona. Mirando como el pelinegro, hacia caras de burlas - Deja de hacer esto, no me molestas en cambio me harás enojar y no te permitiré salir más ¡Entiendes! - Al finalizar la oración dejo de hacer las caras y desaparecio así de la nada. Atsushi suspiro. - Te lo compesare ¿Si? Solo aguanta un poco, un poco más.

No recibió repuesta, atsushi se sentía, un poco, culpable de "encerrarlo" pero debía de entender, que su existencia no era de las que debería de existir, pero quiere al menos, llevarse bien, a su modo, claro está.

No lo sabía pero Dark sonrió al escuchar esas palabras que jamás en su vida admitiría, lo confortaba de un modo.

- Solo aguanta ... - Dejo de entrenar para dirigirse a las duchas de la mafia. Se vistió y se dirigió a la oficina de su jefe, sin importar tocar, como si fuera su propio jefe, al entrar solo encontró una carpeta en el escritorio, la agarro y salió de hay.

Mori sabía la rutina que tenía el albino por eso mismo siempre dejaba su misión en la mesa para que lo recogiera, y cuando todos llegarán el ya estaría de vuelta, como si entrara junto a los demás.

Era extraño a decir verdad. Pero si quería ser más productivo que era el como para detenerlo.

Su misión de hoy, era...

No Debieron Hacer Eso...!!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora