Y eso era todo lo que hacíamos durante el día; nadar en la piscina, caminar por la playa, tomar el sol, Caleb hacía ejercicio mientras yo leía alguna revista o miraba mis redes sociales y luego comíamos juntos lo que preparábamos. Fácil, ¿no? Fácil y sencillo, el paraíso. Pero a mí me faltaba algo, me faltaba acción. Una semana llevábamos allí, he de decir que una semana estupenda pero yo no me quedaba quieta mucho tiempo y me empecé a aburrir.
— ¿Podemos ir a la capital? — Le pregunté aquella mañana mientras desayunábamos en la playa.
— Sí, claro que podemos. ¿Cuándo quieres ir?
— ¿Hoy?
— Cielo, hoy no hay nadie de seguridad aquí, si quieres podemos ir...
— ¿Tenemos que ir con seguridad? — Le pregunté un poco mosqueada.
— Sí.
— Pero Caleb...
— Pero nada, Eva.
Ese comportamiento me enfadó, ¿ahora ya no podía tener opinión? Girándome volví por donde habíamos venido caminando. Caleb no me siguió y lo agradecí, pasé por las piscinas y vi que las estaban limpiando así que entré en casa cerrando la puerta a mi espalda. ¿Es que ahora íbamos a tener que ir con seguridad a todas partes? Ni de coña. Cuanto más lo pensaba más me enfadaba, subí al vestidor y coloqué todas las prendas que todavía seguían en maletas.
— Eva... — Escuché a Caleb en la puerta del vestidor. — Mírame.
Paré de hacer lo que estaba haciendo en ese momento y me giré para mirarlo.
— Entiendo que no quieras tener seguridad siguiéndote pero ya sabes con quién estás.
— Ya lo has dejado, Caleb.
— Lo he dejado pero sigo siendo Nitro. — Y cuando escuché ese apodo mi menté voló a los momentos en los que lo buscaba sin casi dormir. — Y por mucho que nos hayamos mudado de país...
— No quiero estar dando un paseo contigo y tener a guardaespaldas siguiéndonos, me niego.
— ¿Dos?
— ¿Dos qué?
— Dos hombres, que nos darán espacio y no notarás que están ahí. — Me lo pensé. — Eva, es por nuestra seguridad. No lo haría si no fuese necesario, estando conmigo...
— ¿Estando contigo? — Insistí, era mi momento de saber qué era lo que teníamos.
— Sí.
— ¿Como amigos que somos no? — Vi que fruncía su ceño.
— ¿Qué? — Preguntó aturdido.
— Digo que si estando contigo como amigos que...
— ¿Piensas que somos amigos? — Se acercó. — ¿Es lo que me estás diciendo?
Y aunque nos habíamos comprado una casa juntos ninguno de los dos había propuesto nada al otro... Me crucé de brazos mientras Caleb se plantaba a menos de un metro de mí.
—Dime, Eva. ¿Somos amigos?
—Pues supongo, Caleb.
—¿Supones? — Se llevó las manos al pelo y revolviéndoselo pasó de resoplar a la risa. —Amigos...
—¿Es que me has propuesto algo?
Cogió la mano en la que tenía puesto el anillo y lo giró un par de veces en el dedo.
— ¿Crees que le daría mi anillo a una amiga? Este anillo era de mi abuelo y ha ido pasando de generación en generación. ¿Tú de verdad piensas que se lo daría a una amiga?
—No sé la relación que tienes con tus amigas...
—Empecemos por el principio, no tengo amigas. Y no planeo que tú seas una. ¿Entiendes?
—¿Entonces qué somos?
—Somos, y ya. Quiero que seamos y no quiero ponerte la etiqueta de novia porque no quiero que seas solo eso.
Y me parecieron tan bonitas sus palabras que no fui capaz de decir nada, me quedé callada mirándolo y sintiéndome segura. Miré el anillo que llevaba en mi dedo y me sentí afortunada, un anillo de su familia que ahora llevaba yo.
—Dos. —Me miró interrogante cuando le dije aquello. —Dos hombres y ya... es mi última oferta, pero no te acostumbres.
Con un saludo a lo militar que me hizo reír se marchó a la cocina para hacer la cena. Me quedé recogiendo lo que quedaba y en el suelo de aquel vestidor encendí el portátil, lo conecté a la red WiFi y abrí los archivos del caso. Le pedí a Daniel que me mandara lo que tuviese y me puse a investigar dónde podía dar con Jacob.
A mi bandeja de entrada llegaron algunos archivos del caso y los abrí, tenían algunas pruebas pero nada de Jacob. Habían interrogado a las chicas y una de ellas había dado algunos detalles más, abrí un bloc de notas en el ordenador y anoté el nombre de la chica junto con varias preguntas más.Eva.
Anna Gurler.
Tenéis que volver a hablar con ella, me da la impresión que por la descripción del hombre que las retenía sabe más cosas.
Traza un mapa de los lugares exactos en los que fueron secuestradas las chicas, cuando lo tengas envíamelo.
Daniel.
Vale, lo hago y te lo paso.
Diviértete y no le digas a León que te he pedido ayuda.
Me quedé mirando aquellas descripciones que dio la chica en el interrogatorio, hablaba de más de un hombre...
—¿Estás bien? —Caleb me sacó de mis pensamientos entrando de nuevo en el vestidor. —Te estoy llamando desde hace un rato, la cena está lista. ¿Bajas?
—Claro. —Apagué el portátil y borré los mensajes de Daniel. Ocultar estas cosas estaba mal y lo sabía pero no quería volver a meter a Caleb en esto ahora que había salido.
🔍🔍🔍🔍🔍🔍🔍🔍🔍🔍🔍🔍🔍🔍
Si te ha gustado, vota y comenta, por favor.
¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
♥️
ESTÁS LEYENDO
Sin pruebas. ©️ ✅
RomanceEva es agente especial del FBI, su superior le asigna un nuevo caso; atrapar a Caleb White, un peligroso narcotraficante. Eva recluta a un equipo pero todas las pruebas que siguen les llevan a lo mismo, a nada. -Explícame por qué Caleb. -Me revolví...
