Natasha
Después de tres semanas me levanté por primera vez sin náuseas. Por fin. Pero las ganas de vomitar fueron sustituidas por un cansancio extremo que me hizo quedarme en la cama toda la mañana, además de cierta molestia abdominal. Aunque lo peor de todo era que llevaba semanas sin dormir en condiciones por las pesadillas y mi nueva situación. Con las hormonas tan revolucionadas mis sueños eran más vividos que nunca y eso me aterraba, porque había momentos en los que no distinguía la realidad de las pesadillas.
Y luego estaba Steve.
Steve, con sus comentarios tan certeros, con sus miradas de cariño y las buenas intenciones. Si supiese la realidad otro gallo cantaría... Todo sería tan diferente. Quizá, en ese momento se diese cuenta de que quedaría ligado a mí de por vida y se arrepintiese. Yo no era buena para él, solo era una persona dañina y peligrosa que siempre se encontraba en el punto de mira. Y ahora...
Salté de la cama.
Si alguien que no debía se enteraba de mi situación estaría en graves problemas. Y como se enterasen de que era un hijo del mismísimo Capitán América... Me estremecí. ¿¡Cómo había sido tan estúpida!? ¿¡Cómo no lo había pensado antes!? Todos me perseguirían. Y cuando naciese todos le perseguirían a él... o ella. Iba a traer al mundo a una persona condenada a llevar una vida peligrosa. Por mi culpa. Por culpa de quienes eran sus padres.
El rumbo que tomaron mis pensamientos me revolvió el estómago y terminé inclinada sobre el váter vomitando. Escupí bilis y flemas y apoyé la cabeza contra la taza. ¿Por qué vivía en una constante pesadilla?
Maldita sea.
Por primera vez desde que había descubierto mi condición sentí algo diferente al rechazo, sentí miedo.
―Bien. La investigación de María y Sharon nos ha hecho avanzar bastante ―explicó Tony, enviándonos una serie de documentos a nuestras Tablets―. Sabemos quienes son los potenciales clientes de Drakon y a quienes les han vendido ya armas. Pero todavía no hemos descubierto su base.
―También es importante saber quién está al mando ―dijo Steve―. Estamos dando palos de ciego sin saber exactamente quienes son los principales líderes de la organización. Solo hemos conseguidos pequeñas pistas que llevan a callejones sin salida.
―¿Qué hay del Gobierno? ―todos me miraron― ¿Qué? ¿Acaso nadie ha pensado que Trump ha podido estar interesado en el armamento? Por Dios, ese tío lleva la palabra guerra escrita en la frente.
Me levanté y empecé a teclear a toda velocidad en el ordenador central de la Base.
―¿Qué haces? ―preguntó Wanda.
―Colarme en los sistemas del Gobierno y el Pentágono. Seríamos gilipollas si creyésemos que esto no te interesa a los líderes mundiales.
―Eso complicaría el asunto ―murmuró Sharon a mi espalda―. Si los gobiernos están involucrados harán lo que sea para tapar la organización. No va a ser sencillo de rastrear.
―Quizá no sea sencillo de saber quienes son los líderes de Drakon, pero es muy sencillo saber que países están involucrados y a dónde va a parar el dinero. Es imposible traspasar grandes cantidades de dinero por la red sin dejar un rastro.
―¿Y por qué no van a hacerlo a la vieja usanza? Con maletines y sacos de dinero ―dijo Tony.
―Porque las cantidades de dinero... o favores, que se piden por estas armas no se pueden llevar en un maletín ―contestó Clint.
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Abre los ojos - Romanogers
FanfictionUna relación puramente sexual entre Steve y Natasha nunca hubiese salido bien. Y ella lo sabía. Por eso se marchó. Lo que ni en sus sentimientos más oscuros esperaba eran seis pruebas positivas de embarazado y un claro pensamiento: ella no quiere se...
