Parte 23

4.9K 606 22
                                        

Y así es como esas dos personas se unían frente a aquella oscura noche, en donde la luna y las estrellas, eran los únicos testigos de la demostración de su amor, puro y pleno.


Jimin había seguido ese beso, de forma voraz, con la esperanza de que este jamás terminara. Los labios se Jungkook se unían tan bien a los suyos, que le hacía pensar que estos se habían creado para complementarse. El beso pasaba de un ritmo acelerado, a uno lento en busca de calmar sus agitadas respiraciones.


Las manos de Jungkook delineaban el esbelto cuerpo de Jimin, sintiendo sobre las telas de sus prendas, aquella calidez que emanaba de su piel, la suavidad de esta que podía palpárse. Sus manos recorrían cada extremo que aquella posición en la que se encontraban, le permitía. Acariciando desde sus lacios, y sedosos cabellos, hasta sus muslos marcados. Jimin era sinónimo de perfección para Jungkook, y cada pequeña parte de él, anhelaba admirarlo y venerarlo con cada caricia.


Separan sus labios lentamente, uniendo sus frentes, mientras cada uno intenta normalizar la respiración, que repentinamente había acelerado, al igual que sus corazones, en este inesperado momento. Sus cuerpos se complementaban, Jimin había sido hecho para el cuerpo de Jungkook, encajaban perfectamente, como dos piezas de rompecabezas, hechas específicamente para unirse a la perfección, sin más, sin menos. Simplemente justo y exacto. Así eran ambos.


Jungkook acariciaba a Jimin, sus manos no podían controlarse ante su cuerpo, sentía la necesidad de palpar cada centímetro de este, más que gusto, lo consideraba de esa forma. Una necesidad.


Ambos habían estado bastante tiempo alejados, por motivos de la recuperación de Jimin, se abstenían a cualquier tipo de situaciones que incluyan demasiados besos, o demasiado acercamiento. Y es que ambos sabían que en el momento en que eso llegara a suceder, los dos serían tan débiles de igual manera. Pero el día, y el momento había llegado sin que ellos se lo esperen. Ambos estaban ahí sentados, a la luz de las velas, y la luna, y a la vez envueltos en el ambiente de total silencio, que emanaba de aquella oscura noche, demostrando y sacando a flote cada sensación que se habían estado guardando.


Jimin toma a Jungkook de su nuca, haciendo círculos con sus dedos enredados en el oscuro cabello azabache de su esposo. Mirándolo fijamente, con una sonrisa que expresaba tanta dulzura, como a la vez una maldad tan sutil, sus ojos de un color miel, se habían oscurecido a un punto de reflejar un deseo oculto, un sentimiento que había cambiado algo en él, justo en aquel momento en el que vio esa mirada, aquella mirada que lo llevaba a sus más ocultos pensamientos.


- Jimin te amo. Espere tanto tiempo por un momento así. (Repetía, mirando a Jimin a los ojos, de forma fija)


- Lo sé, yo también he esperado mucho. Jungkook, te necesito.


- Estoy aquí Jimin. Estaré aquí siempre. (Sus manos recorrían su espalda)


- Te necesito dentro de mi Jungkook.


Aquello había sorprendido al mayor, la voz tan sutil, pero a la vez tan decidida de Jimin, había llamado su atención. El lo sabía, aquella mirada la conocía a la perfección.


- Solo, necesito que estés seguro... no quiero hacerte daño. (Sus manos recorrían las mejillas del menor)


- Me harás más daño, si sigues haciéndome esperar.


Dicho esto, el mayor que tenía sus manos posadas en el rostro de Jimin, lo acerca al punto de pegar sus labios de una manera brusca y desesperada, buscando saciar cada uno de las sensaciones que su cuerpo le estaba creando. Sus mentes se habían nublado, y en el ambiente sólo existía una sensación de completo deseo, un deseo mutuo, del cual se habían privado.


Eres de mi Propiedad... Park Jimin  [Segunda Temporada]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora