"Vier­und­sechzig"

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Era tarde y estaba nevando, tal vez eso explicaba por qué Error no vino ese día, de seguro Geno no lo había dejado salir a arriesgarse a los peligros de la carretera congelada. Aun así, tenía más cosas de las que preocuparse como el constante maullido del pequeño felino que se trepaba en su pierna para que le sirviera comida. Ink lo alzo en sus brazos y le acaricio con cuidado la cabeza para luego coger el paquete de purina y servirle un poco. Aún era pequeño y lo estaba mal acostumbrando a la leche, cuando creciera tendría que empezar a acostumbrarlo a tomar agua.

Se santo y el único ruido que había en su apartamento era el del pequeño minino comienzo, que cuando termino de hacerlo se dirigió a donde estaba Ink y rasguño con cuidado la pierna del albino para que lo subiera al sofá, el albino obedeció... ¿lo estaba malcriando al hacerle caso en todo lo que le pedía? Tal vez, pero el gato no paraba de pedirle mimos, y si dejaba de hacerlo le mordía los dedos con esos finos dientes que tenía.

Ink saco su telefono para darse cuenta de que tenía un mensaje en la bandeja de notificaciones.

"Tengo tu número"

Ink al leer eso hizo una mueca ¿Quién podría ser? Aunque al momento llego otro mensaje.

"Noyer se ve muy lindo como foto de perfil"

Con eso se delato... era Error.

"¿Cómo conseguiste mi número?"

"Geno lo tenía...así que se lo pedí"

Nota mental, decirle a Geno que no le dé su telefono ni localización a Error...aunque ya era muy tarde.

"¿Para qué me necesitas?"

escribió Ink, estaba un poco molesto por el hecho de que el moreno no vino ese fin de semana.

"En la cama escuchando como mis sobrinos hacen huelga"

"¿Y eso?"

"Quieren que Geno les haga galletas"

"Oh"

"Seeeh" "Perdón por no haber ido hoy" "Tuve problemas en la empresa"

"¿En Domingo?"

"Si" "Iré el miércoles ¿Estas libre?"

"Podrías acompañarme con Noyer al veterinario"

"Está bien"

"Nos vemos el miércoles"

Ink dejo el telefono de lado y siguió acariciando al gato, el ronroneaba por las suaves caricias brindadas, Killer tampoco había venido el viernes...eso le preocupo, a pesar de que lo llamo solo le dijo que estaba ocupado en la oficina. Soltó un quejido, y dejo de acariciar al minino que se había dormido en su regazo.

Lo dejo encima del sofá para irse a su habitación y busco esa bolsa que guardo dentro del armario, se había olvidado de ella por completo, la saco ponerse a pensar que ni siquiera se había puesto por todos los bajones que tuvo por la tercera visita de Error, y el hecho de que lo dejo entrar a su casa.

Se quito el pantalón y rápidamente se puso el faldón largo, se sentía ligero, pero la tela era pesada de manera que caía al suelo directamente, se miro al espejo y metió la camisa blanca llena de manchas de pintura que estaba usando, desde muy joven dudo de su género, aun así, eso no debía de tener demasiada importancia en ese momento, se repetía que nada importaba su sexo, podía usar lo que quisiera.

El pequeño minino se adentro por la puerta ya que sintió el abandono de su dueño, y tenia una cara de reclamación, aun así, se acerco y con cuidado se froto contra la pierna de Ink, cosa que enterneció al albino.

––¿Crees que me veo bien? ––el pequeño minino maulló, el albino tomo eso como un sí, para alzarlo y luego recostarlo en la cama junto a él.

Acariciar a esa pequeña bola de pelos le tranquilizaba, las rayitas de pelo mas oscuro en el gato le recordaban sus tatuajes, lo único repentino de esa semana fue que ni Killer ni Error vinieron a su casa, pero eso no le hizo sentirle tan solo como en el pasado.

"Mas los ecos del dolor, resuenan en mi cabeza, aunque ya no hay una voz gritando como antes"




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