VII- ¿Y si tenemos una cita?

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Miré mi celular sorprendida.

-¿Sí?-contesté.

-¡K!, ¡¿Cómo está mi desecho favorito?!-gritó Lisa al otro lado de la línea.

-¡L!, Dios, te he extrañado tanto. Tengo que contarte de todo.

-Oh… bueno, entonces, empieza.

-Fue Ask…

Cuarenta minutos después Lisa estaba haciendo preguntas sin control al otro lado de la línea.

-¿Se besaron?

-Que sí, L.

-¿No se acostaron?

-No, no nos acostamos.

-¿Está bueno?

-Sí.

-¿Y qué esperas para cazarlo?

-Oh, Dios, no es un animal. Tú y Natasha me van a volver loca.

-Bueno, Nat es una maldita responsable loca. Yo soy la más hormonal que te está diciendo que debes aprovechar ésta oportunidad divina. Así sólo sea una noche.

-Pareces una perra.

-Y es porque lo soy. Cariño, la vida hay que vivirla. Tú eres una monja.

-Las monjas no tienen Ask.

-Pues la tía Ramona…

-Lisa, cállate. Natasha y tú viven la vida loca. Sí, yo tengo una hermana y una madre que tengo que cuidar. 

-Puedes escaparte una noche, maldita.

-Me da miedo, ¿Bien?, no quiero repetir el episodio de mi vida en el que dejaba que cualquiera entrara. Por lo menos quiero conocerlo.

-Pues pide una cita.

-Ustedes dos no entienden. Jules dice que sí, Ariane que no, tú que sí y Natasha no. ¿Qué quieren que haga?

Se escuchó un suspiro.

-¿Qué dices tú?

-Un tal vez.

-Pues ese tal vez me suena a sí. Ariane ya está grande, puede cuidarse, no te preocupes por ser un mal ejemplo, Kim.

-Miraré.

-Vale… me tengo que ir. Escuela. Mañana hablamos, señorita Lawler. Chau.

Colgué y me acerqué a la ventana. Lisa era… Lisa. Esa chica que habíamos conocido en una fiesta y que está más loca que una cabra. Vivía en Inglaterra, así que estábamos un poco lejos.

Unos cuántos miles de kilómetros.

Me encontré con unos ojos verdes que me miraban desde la casa continua.

-Háblame-pidió.

Puse los ojos en blanco. Siempre me había asustado lo cerca que estaba la casa de los Lawler a la nuestra. Sólo había un hueco que las dividía, pero podría pasar de una casa a la otra con ayuda.

Mi celular vibró.

Carter L: Por favor.

Lo miré directamente.

-No te conozco-esas eran las primeras palabras que le dirigía desde hace dos semanas.

-Podemos cambiar eso. Ven.

-No voy a pasar por las ventanas.

Suspiró frustrado y se adentró en su habitación. Después de varios minutos me rendí. Bajé las escaleras para sacar un pote de helado que había traído mamá.

Miré el reloj de la cocina y suspiré. Ya era tarde y mañana tenía escuela.

Subí de nuevo y casi tiro mi helado.

Carter estaba allí, sentado en el piso.

-Querías hablar, aquí estoy.

Bueno… éste chico actúa rápido.

Me senté  a su lado mientras recostaba la espalda en mi cama.

-¿Y tus padres?-empecé el interrogatorio.

-De viaje.

-Eres mayor de edad, ¿Por qué no vives solo?

-No soy un niño bueno.

-¿Por qué?

-Porque puedo.

-Es estúpido.

-Pero es mi vida.

-¿Tienes hijos?

-¿En serio?

-Tienes mucha acción en las noches, Carter, tal vez haya pasado algo.

-No, nada de hijos.

-¿Por qué creaste una cuenta falsa de Ask y Facebook?

-Quería ver tu reacción.

-¿Por qué no simplemente tocabas mi puerta y decías “Hola te vi por la ventana, te quiero conocer, soy Carter”?

-Eso suena aburrido.

-Eso suena normal.

-Vale…

-¿Color favorito?

-Azul.

Me quedé sin preguntas rápidamente. Era un asco en eso.

Él pasó su brazo por mis hombros y pensé en la conversación con Lisa.

Sí. Eso era lo que opinaba, un rotundo sí.

Me paré lentamente dejando el helado a un lado. Él imitó mi movimiento.

-Si eso fue todo…. Creo que me voy.

Caminó hacia la ventana pero yo lo jalé fuertemente hasta hacerlo quedar frente a mí

-No, no ha sido todo.

Tomé su barbilla y lo empecé a besar con esmero.

Enterré mis manos en su cabello castaño. Él tomó mi cintura para pegarse aún más. Esto era… extraño. Sentía que cada célula de mi cuerpo quería estar pegada a él.

-Kim…

No le presté atención. Seguí besando sus deliciosos labios.

-Kim, si me sigues besando así mi autocontrol se va a ir a la mierda y no quiero que pase así.

-¿Ahora te va la honda de caballero?-le di otro beso.

-Ay, Dios, no hables así.

Sonreí al ver lo que estaba causando en él. Respiraba con mucha dificultad y sus pupilas estaban muy dilatadas.

-Carter… ¿Cómo quieres que pase?, ¿Qué quieres de mí? 

-No lo sé, pero lo que pase quiero que sea después de varias citas. Quiero tener una relación normal.

-¿Relación?

-Bueno, sí, relación.

Lo volví a besar. Parecía estar muriendo con esos labios carnosos.

-Pero no creo que lleguemos a ninguna cita si sigues así, Kim, en serio estás tirando todo el control Lawler a la basura.

Me alejé un poco. Sí sería más bonito salir antes pero estaba tan sexy.

¿Hola?, ¿Dónde quedó la razón aquí?, no la veo.

-Ok, Carter, tendremos una cita, pero créeme que sólo lo hago porque te ves tierno pidiéndolo.

Sonrió y me dio un tierno beso en los labios antes de escabullirse de nuevo por la ventana.

Bueno, Kim racional vuelve a perder la pelea.

Así va el marcador, señoras y señores.

Ask (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora