XXVI-Un accidente.

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La noche de chicas no era nada fuera de lo común. Mamá y yo la hacíamos hace unos años para calmar el estrés que nos producía Ariane.

-¿En serio?-preguntó sorprendida mamá mientras se dejaba llevar hasta mi cama. Prendí el televisor y puse una de esas películas en las que el protagonista sal sin camisa todo el tiempo.

Bajé un momento para poner las palomitas y luego volví con mi madre.

Fue una de las mejores cosas que podíamos hacer. Al final, terminamos riéndonos como locas al ver que la protagonista había cometido un gigante error. Le lancé unas cuantas palomitas.

-Extrañaba esto-susurró mientras pasaban los créditos-Es una buena forma de relajarse.

Reí un poco y por primera vez en toda mi vida, sabía que todo iba a estar bien, de alguna forma, todo se iba solucionar.

*****

-Entonces, si tomamos dos vasos de Vodka, más una cerveza y le pasamos un coctel…

-¿Quieres emborrachar a tu novia?-le pregunté mientras intentaba que el profesor de matemáticas no nos atrapara.

-No, sólo quiero que se divierta, como tú ahora.

Sonreí. Jules podía ser muy tierno cuando quería.

-No va a estar feliz si la emborrachas, Jules. Eso es una decisión que ella toma. Sólo hay que tener paciencia.

-Dunne, silencio.

-Sí, señor.

-Pero debes entender, no me gusta verla triste.

-Tienes que dejarla. Es importante que se desahogue, créeme mejorará con el tiempo.

Suspiró frustrado mientras volvía su vista al cuaderno.

Dos semanas desde que había decidido ser feliz. E iba bastante bien.

-Señorita Dunne, ¿Ya terminó la actividad?

Asentí mientras le pasaba el cuaderno. El timbre sonó y la ya familiar sonrisa despreocupada se extendió por mi rostro.

-¿Vienes a la fiesta?

-No, Jules, hoy voy a ir con Firgana y Carlo a comer algo.

-Vale, recuerda que el sábado tienes tarde de chicas con Lisa y Natasha.

Asentí y le di un beso en la mejilla. As tardes de chicas, igual que las noches con mamá y las salidas con mi nueva familia ya eran una rutina bastante agradable. No había pasado tanto tiempo, pero sentí que toda mi vida se había disuelto para empezar de nuevo.

Carlo estaba esperándome en el estacionamiento.

-Mi niña-me gritó y no pude evitar darme un golpe en la frente al escuchar el estúpido apodo.

-Carlo, te dije que no me llamaras “Mi niña”

-Pero es tierno.

-Parece que fuéramos novios.

-No me desagrada…

-HERMANOS. ¿Recuerdas?

-Estaba bromeando. Vamos, nuestras madres están como locas en casa, quieren ir a ver esa película de cuarentonas.

Gemí con desesperación y me subí a su auto.

Prendí la radio y mi ánimo se multiplicó al escuchar I’m Ready de AJR.

--MY LADYYY-empecé a gritar junto a Carlo.

Ya se iba a acabar cuando mi nuevo hermano recibió una llamada. Le bajó a la canción y contestó.

Ask (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora