XXII-Un arma.

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Me paré de la silla mientras tomaba mi mochila. No me despedí de mamá, simplemente salí de casa mientras escuchaba música.

Subí al coche de Anthony y besé la mejilla de Carter.

-Buenos días, hermosa.

-Ya te dije que…

-No copie frases de Carter Lowell, pero tengo un argumento válido para copiar el “Hola, hermosa”

-¿Cuál?

-Que tú en verdad eres hermosa.

Le sonreí mientras dirigía la mirada al frente.

-Cursi.

-Todo por ti.

Arrancó el coche y tomé valor para preguntar.

-¿No ha vuelto?

Carter negó mientras apretaba el manubrio con fuerza.

Una semana sin noticias de Anthony. Ya iban dos desaparecidos. Esto acababa con mi paciencia.

También la vigilancia continua de mis amigos y madre. Intenté pensar en otra cosa.

Sentí la mano de Carter reposarse en mi muslo mientras aparcaba enfrente del instituto.

-Adiós-le sonreí mientras abría la puerta-Recuerda, a las 2…

-Te vengo a recoger, no se me olvida.

Me dio un rápido beso en los labios.

-Te quiero.

-En serio, hoy estás muy cursi.

Salí del coche con una gran sonrisa en el rostro.

Y ese gesto se esfumó tan pronto como vi a la policía rodear la escuela. Volteé para evitar que Carter se fuera pero ya era tarde.

Entré en pánico.

-¿Señorita Blake?-me preguntó un oficial.

-Señorita Dunne, prefiero que me llamen así.

-Encontramos un rastro de sangre y unas huellas digitales que concuerdan con la información de su hermana. Estaban cerca de su casillero.

Tragué con fuerza. Fue simple saber qué había pasado.

Anthony decidió actuar.

-¿Saben dónde está ahora?

-No, señorita. Pero hemos empezado una búsqueda.

-Ya habíamos…

-Ella había ido por voluntad propia, esto nos hace pensar que ha cambiado de opinión y la están reteniendo en contra de su voluntad. El señor Anthony Lawler ha estado ayudándonos.

-Él…

-Está bien, pero no quiere que le revelemos información. Le sugiero que vuelva a su casa para esperar que su hermana aparezca. Aquí estaremos analizando las pruebas.

-Creo que debería quedarme aquí…

-Yo ya estoy aquí, Kimberly-vi los ojos azules de Anthony clavarse en mi rostro.

-Yo soy su…

-Más grande problema. Será más fácil si te mantienes alejada de esto. Ahora yo soy el responsable.

-Por tú culpa Victor la está torturando.

Me miró sorprendido por unos segundos.

-¿Cómo sabe eso?

-Es mi familia, sé sus secretos.

-Vuelve a casa, Kim, no estás bien.

-Quiero saber si mi hermana…

-Me encargo yo.

Suspiré hondo al darme cuenta de que no tenía muchas opciones. Tal vez si fuera cierto que Victor sería más tierno si yo desaparecía.

Me di la vuelta y caminé lentamente por las largas calles. Saqué mi celular para avisarle a Carter pero un rastro de cabello negro me distrajo.

-¡KIM!, ¡AYÚDAME!

-¡ARIANE!, ¡SUÉLTALA HIJO DE...!

Tiré la maleta al suelo y salí corriendo hacia mi hermana.

Victor la jalaba hacia unos árboles cercanos. Ya iban bastante lejos pero no la iba a perder de nuevo, no, no podría ser capaz de superarlo.

Corrí lo más rápido que pude hasta que llegué a un sendero de árboles. Las hojas se arremolinaban en el suelo y Ariane estaba tirada en el suelo, con la boca ligeramente abierta.

-De-Detrás-susurró antes de que sus ojos azules se cerraran.

Me di la vuelta para encontrarme con mi padre.

Y un  arma apuntando directamente a mi cabeza.

-Ya me cansé de tus estupideces, Kim. No es justo que existas, lo único que has hecho es arruinar las vidas de los que te quieren. Ariane, Carter, yo…

-Tú no me quieres. Sólo eres un egoísta de mierda que vive en el pasado y no es capaz de superar que su esposa se enamoró de su hermano. ¡Todo esto es una estupidez!

-Es importante para mí.

-Pues supéralo, porque me he cansado.

Miré el cañón y cerré los ojos con fuerza.

Bum.

Y adiós. 

Ask (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora