XVIII-Y las cosas empeoran...

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Ya, en serio, ¿La vida me odia?, ¡¿Qué he hecho, Dios?!

Miré la cara angulosa de Victor. Esos ojos grandes y grises que a veces parecían ser azules. Sus labios carnosos y su cuerpo bien formado.

Y a su lado estaba Carter, él simplemente me miraba, intentando disculparse.

-Vengo a ver a Ariane, no quiero problemas, Kimberly-su voz gruesa hizo que millones de recuerdos me atacaran de golpe.

Escuché emocionada de mi hermana, y contra mi voluntad, me hice a un lado dejándolo entrar a la casa.

A mi vida.

Llevaba un largo abrigo negro y una camisa blanca. Nunca mezclaba colores chillones.

Rascó su barbilla como siempre hacía cuando los nervios se apoderaban de su razón.

-¿Dónde está?

-Arriba.

Me di la vuelta y me dirigí a la  cocina. Debía controlarme, esas eran las reglas de mamá.

Es su padre, tiene derecho a verla.

Carter abrió la puerta de la cocina y decidí tomar las cosas con calma. Tal vez estaba exagerando. Victor no estaba planeando nada malo, sólo quería ver a su hija.

-Hola-saludó.

-¿Qué tal?-le di una sonrisa mientras me dirigía a la nevera, fingiendo buscar algo.

-¿Estás… bien?

-Sí, ¿Por qué no debería estarlo?

-Hay tres  botellas de vino en la nevera, puedo ver una caja de cigarrillos en tu bolsillo trasero y estás utilizando sombras oscuras para que las ojeras no se noten.

Saqué una manzana y empecé  a comerla, intentando parecer despreocupada.

-Los viejos vicios no se dejan tan fácil, Carter. Tú deberías saberlo, ya sabes, eres un experto en engañar a la gente, ya no debe ser fácil retractarse.

-Sabía que la conversación no podía seguir sin un comentario ofensivo.

-Agradece  que no haya  sido con una patada en tus partes nobles.

Le dii otro mordisco a la manzana mientras intentaba evadir el incómodo silencio que se formaba.

-Entonces…-empezó.

-¿Sí?

-¿Qué hay de nosotros?-preguntó rápidamente. Pude notar un leve rubor en sus mejillas.

David Carter Lawler sonrojándose. Já.

-No hay un nosotros.

-Debería.

-No me apetece salir con un chico criado por Victor. Tal vez mates a mi hermana porque se te dio la gana.

-Eres insoportable a veces.

-Pues allí está la puerta, si te parezco insoportable, yo estoy encantada de que te vayas.

Él suspiró con enojo y me miró fijamente.

-Yo tampoco quiero esto, Kimberly. Mis padres están muertos, yo no elegí a Victor ni sabía qué planeaba.

“Kimberly”

-Vale, ¿Entonces qué quieres?, ¿Una noche de pasión y lujuria?, mi habitación está libre…

Se golpeó la cabeza con las manos.

-Pareces tan perra. No quiero nada de eso, quiero que me perdones y sigamos con nuestra relación.

-¿Qué relación?, ¿En la que me acosabas por Ask para que mi macabro pa… tío o lo que sea ese idiota, arruinara mi vida acercándose a mi hermana y haciendo que ella me odie?, gracias, pero paso.

-Ya lo intenté suficiente, pero tú sólo quieres ahogarte en lamentaciones.

Estaba a punto de irse por la puerta pero susurré:

-Perdiste a tus padres, ¿Verdad?, por lo menos sabes que te  querían. ¿Cómo crees que se siente que la persona a la que llamas papá mató a tu verdadero padre y te odia a muerte?, ¿Cómo crees que se siente que tu hermana y madre te culpen de que sus vidas sean miserables?, todo el mundo desea secretamente que muera, Carter, ¿Cómo quieres que no me ahogue en lamentaciones?, ¿Qué más puedo hacer si llevo una vida que no quiero vivir?, dime, dime el secreto para desear que legue un nuevo día, porque lo único que hago a la hora de despertar es maldecir por la desgracia de no haber muerto.

-Tal vez es hora de que dejes el pasado atrás.

-Lo estaba haciendo, Carter, pero, ¿Puedo olvidar si el causante de todos mis problemas está arriba?

Él volvió a acercarse y me envolvió en  un fuerte abrazo. Su calor me inundó y por primera vez en dos semanas pude respirar con tranquilidad.

Claro, hasta que dijo lo peor que se le puede decir a una persona.

-No viene para visitar a Ariane, viene para acabar contigo, Kimberly, está loco.

-¿Y por qué sigues con él?

-Porque tengo una promesa que cumplir.

Escuché el grito de Ariane y en unos segundos ya estaba en su cuarto.

-Hijo de su gran…

Carter llegó poco después para ver el cuarto vacío.

-Esto ya parece irreal y exagerado-comentó.

-Es la realidad, Carter, ese maldito se llevó a mi hermana.

-¿Pero cómo?

Me asomé por la ventana para ver dos sombras alejarse en el horizonte. Ya estaban demasiado lejos.

¿En serio?

¿Se habían tirado por la ventana y se iban felices?

Me volteé hacia el acosador. Bajé corriendo las escaleras y seguí la carretera.

Ya era demasiado tarde.

Demasiado tarde.  

Ask (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora