(One-shot con Francisco "Catfish" Morales, el personaje de Pedro en la película "Triple frontera") (Este one-shot tendrá nombre, y se pronuncia "ela") (No es necesario ver la película para entenderlo)
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E L L A
Estar embarazada no era para nada sencillo. Los constantes mareos y dolores, sumado con las contracciones propias de mis nueve meses de embarazo me agobiaban las veinticuatro horas. Justo en este momento me encontraba saliendo del baño, luego de haber vomitado todo mi desayuno.
Francisco no estaba, hace un par de semanas salió en busca de un "trabajo prometedor", junto a otros militares retirados. No me dio muchas especificaciones sobre ello, solo me dijo que, si todo salía bien, tendría una fuerte cantidad de dinero para tener una vida mejor con Elizabeth, nuestra pequeña que venía en camino. Algo que sí prometió fue llegar para el nacimiento de nuestra pequeña, pero yo me seguía preguntando como lo haría si ni siquiera yo misma sabía cuando ella llegaría al mundo.
El sonido de la puerta abriéndose me hizo tensar, temiendo que sea algún ladrón. Este lugar, cerca a las tres fronteras de Brasil, Argentina y Paraguay, era totalmente peligrosa, los robos eran el pan de cada día para los habitantes, además de que los narcotraficantes tenían el dominio hasta de la alcaldía.
Por todo ese constante miedo a los robos, incluso a los tratantes de personas, Francisco, o "Frankie" como le decía yo, prometió sacarme de este lugar. Él era un ex-soldado de Estados Unidos y no quería regresar ahí por una razón en específico: el país era igual de peligroso que aquí. Aún así, prometió llevarme a otro lugar más seguro, Inglaterra, para que nuestra pequeña tenga un futuro mejor.
— ¿Cariño?
Ese acento inconfundible hizo calmar mi respiración, me relajé por completo al saber que quien era el que había entrado a casa.
— ¡Francisco!
Corrí con una sonrisa hacia la puerta de la casa, encontrándome con el dueño de mi alegría. Me lancé a él, con el cuidado de no golpear mi estómago, le sonreí y él me sonrió de vuelta, mientras llevaba una mano a mi barriga.
— Te extrañé demasiado, Ella —él besó mis labios, mientras esta vez posaba ambas manos en mi vientre abultado—. A ti también, Elizabeth. Ustedes dos son mis dos mujeres favoritas.
— ¿Cómo te fue, Frankie? No sabía nada de ti y estaba totalmente preocupaba —suspiré, mirándolo con el ceño fruncido—. Pensé que te habías ido y tú… que tú ya no regresarías por mí…