Capitulo 10: El gato prepara sus garras

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(Música de ambiente)

Todo es blanco, todo a mi alrededor se ve de dicho monótono color como si un borrador hubiese pasado por el grafito en una hoja de papel, pero a la ves todo es negro, como si dicha hoja fuese cubierta de tinta, puedo sentir como si mi cuerpo estuviese dentro de un bloque de concreto, sin embargo también me siento como si flotase en un océano sin fin, me parece que mis pies llegan a tocar al duro suelo, no obstante también me parece estar flotando o cayendo al vacío sin fin, puedo escuchar cientos de voces insultándome de tantas formas diferentes que no soy capas de nombrarlas, cada una de ellas es mas estridente que la anterior y todas se me hacen familiares, a pesar de ello al mismo tiempo todo el lugar era inundado por un penetrante y uniforme silencio, la contradicción solo lo hacía más molesto, en mi mente veo una por una a las personas que he asesinado todas ellas apuntándome con sus dedos de manera inquisitoria, son tantas que me empiezo a confundir, pero aun así mi mente sigue en blanco, algo me esta diciendo que soy un monstruo y otra parte me dice que sigo siendo alguien bueno a pesar de todo, veo sangre por todos lados cayendo como una cascada, no obstante todo el lugar sigue estando completamente limpio, sin embargo una voz afinada y suave como la de un niño pero clara como la de un famoso sobresale de entre las demás:

—¿No sabes que sentir, no es cierto?, ¿No sabes si eres bueno o malo no es verdad? ¿Dudas de si mereces seguir con estas personas después de cometer todos estos actos? te sientes horrible por todo lo que antes has hecho, casi como si todos los que han sufrido o perecido por tu culpa se levantaran desde debajo de la tierra y comenzaran ferozmente a devorarte parte por parte hasta que no quedase nada de ti.

—Cállate ya de una vez maldita sea, simbionte si eres tu solo cállate, no estoy de puto humor para estas cosas— Dije tan encolerizado que sentía mi cuerpo arder

—Amigo yo también lo estoy escuchando— Dijo el simbionte muy asustado y nervioso.

En ese jodido momento casi me cago del susto.

Y que lo digas, a veces tu  podrida mente es más aterradora que cualquier película de horror.

Y eso que aún no llegamos a la peor parte.

No me hagas recordar eso, además, te estas distrayendo, vas a acabar como lelo viendo a la pared otra vez.

—¿Así que dudas de mi existencia?, dudas de todo lo que hasta ahora a salido desde el fondo de mi garganta, te voy a decir algo, debes dejar de reprimirte, tienes que dejar de mentirte a ti mismo como un estúpido, deja de decir que eres una buena persona, no lo eres: yo solo veo un pobre diablo, solo veo un hipócrita que intenta proteger a las personas y hacer el bien asesinando para supuestamente liberar al mundo de un ser horrible, pero ¿Sabes que? no eres mas que un triste reflejo de el— Él hace un extraño ruido para después soltar una leve carcajada.

Blackman aparece en la escena, su sonrisa diabólica que lo único que infunde es que sudes frio, su expresión vacía y falta de emoción como la de un muñeco en el resto de la cara y su ropa cubierta de sangre, a su lado estoy yo con exactamente la misma sonrisa, la misma sonrisa que puse tantas veces al sustraer de sus cuerpos la vida, ambos empiezan a consumirse por un fuego que no ilumina sino que obscurece.

—¿Lo ves? no eres mas que un demonio igual a el, solo déjate llevar, solo libérate y acaba con todos a tu al rededor, ya no hay mas remedio, ya no puedes aspirar a más— Negué con la cabeza ante una afirmación tan horrorosa, tan solo el pensar en mi acabando con las vidas de mis amigos me hacia sentir un metal al rojo vivo atravesándome el corazón —Eres tan obstinado, solo libérate, líbrate de todo lo que reprime todo lo que tu eres y serás mejor, libérame.

La cruzada de CrewHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora