Capitulo 18: Salidas con amigos

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(Música de ambientación)

Después de aquello no hubo muchas cosas tan relevantes, más que todo estuvimos realizando encargos para Armando y Ricardo, en su mayoría trabajos simples, nada al nivel de lo que había sido aquella operación en ese centro comercial, pues en su mayoría nos dedicábamos a cuidar de los cargamentos de mercancía de Armando o a detener a algún implicado de Russkaya.

Entre tanto de vez en cuando salíamos a pasear por la ciudad, con Sofí fui varias veces al centro comercial, más que nada para que ambos pudiésemos comprar algo de ropa para nosotros y de paso para Anllelin y Alejandro, eran experiencias simples, tranquilas, nada muy impresionante, pero, la sola compañía de Sofí me era suficiente para estar feliz.

Generalmente íbamos todos los fines de semana a la basílica de Guadalupe, pues esta quedaba muy cerca del edificio, lo sé, sonará muy raro que un montón de sicarios dementes vallan seguido a una iglesia, pero, aunque no lo creas, Brandon, Víctor, Sofí, Rubén, Ricardo y Hernández eran muy devotos a rezar, demasiado diría yo, en especial había veces que Hernández se la pasaba hasta dos horas hincado en una banca de la basílica, al fondo, donde nadie prestaba atención, rezando en silencio, mientras que había ocasiones en que incluso lagrimas brotaban por entre sus ojos, igualmente la mayoría de esas veces Hernández llevaba consigo a su esposa, quien lo acompañaba en su interminable oración, alguna vez llegué a preguntarle a Hernández sobre él porque era tan devoto, su respuesta aquella vez me dejo frio, pero en cierto modo también satisfecho, pues su respuesta fue: "Se que soy una persona muy horrible, que ha cometido pecados imperdonables, que me alejan de la mano de Dios, pero, aun así quiero seguir creyendo en él, quiero seguir buscando su perdón, a pesar de que sé que no lo merezco, yo sé que no me lo va a dar, pero, al menos pienso que él me podría conceder el dejarle saber que me arrepiento de mis pecados, que al menos una parte de mi sigue siendo mínimamente buena, además de que mi madre me inculcó el valor de ir a misa todos los domingos y rezar siempre que se pueda, cosa que quiero mantener hasta el día de mi muerte", si te soy sincero sus palabras me dejaron pensando, en mi caso, no sabía si era prudente creer, muchas cosas me habían demostrado el que Dios no existía o que si es que lo hacia este era un ser inmisericorde y cruel, pero a la vez, algo me impulsaba a querer creer en él, ese algo era quizás mi último y desesperado agarre a la esperanza y a la bondad que aun sabía que había dentro de mí, sin embargo, el solo hecho de pensar en mis pecados me hacía desistir, pues incluso aunque me arrepintiese, esos pecados habían sido demasiado graves como para que incluso un ser con tanta misericordia me perdonase... aun así, creí que tal vez valía la pena intentarlo; otra cosa que seguramente te preguntas desde hace algún rato es el ¿Porque diablos nadie se asustaba por mi apariencia cuando iba a la basílica o mamadas así? pues la respuesta se resume en que en todas esas veces me ponía diversos vendajes y gasas en la cara, además de un parche nuevo que el bromista me regaló, lo cual me hacía ver como un recién salido del hospital, pero al menos nadie me reconocía.

Aunque bueno, otra cosa era que de vez en cuando también se les ocurría a mis locos compañeros ir a acampar en la sierra de Guadalupe, generalmente solo nos poníamos a hablar de tonterías y a hacer senderismo en aquel lugar, para que después en las noches nos pusiésemos a contar historias de terror o alguna que otra anécdota suelta sin mucha conexión, alrededor de la misma fogata, en las noches Sofí se quedaba a cuidar a los niños, que en su inocencia, buscando de alguna forma aventuras más arriesgadas dormían en sacos de dormir un poco alejados del resto, la mayoría de las veces yo la iba y la acompañaba, cosa que a ella no le parecía molestar, era interesante hablar con ella de cosas triviales, la mayoría de las veces hablábamos de cosas sin sentido más que todo, saltando de un tema a otro en un parpadeo, mientras podíamos observar como una a una las chispas de la fogata iban desprendiéndose de la madera, realmente era hipnótico ver aquellas brazas irse desvaneciendo a una gran velocidad, dejando tras de sí ceniza y polvo, mientras que seguíamos con nuestras platicas, acurrucados el uno junto al otro, esas noches también aprovechábamos para ver las estrellas, a lo mejor te sonara bastante bobo, pero, era hermoso el simplemente quedarse juntos viendo el firmamento, infinito y espectacular, mientras contábamos historias de aventuras que podían pasar en algún mundo en las estrellas lejanas, casi siempre Sofí terminaba por dormirse acurrucándose sobre mí, era una cosa muy linda verla dormir y por alguna razón, el estar junto a ella a momentos dejaba en mí una sensación cálida en el pecho, indescriptible, soy muy pinche iletrado para expresarlo con claridad, también soy bastante malo con los sentimientos, pero, estar con ella realmente me hacía feliz, realmente su apoyo y su persona me hacían demasiado feliz, además de que de alguna forma ella me resultaba muy hermosa inclusive más aun mientras dormía, con aquella expresión inocente y relajada en su lindo rostro.

La cruzada de CrewHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora