CAPITULO 23: TRATOS Y DESPEDIDAS

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Para cuando Demian despertó, estaba recostado en la camilla del consultorio de Carlisle. Abrió los ojos lentamente, e intento sentarse pero unas manos presionaron en su pecho y no lo permitieron. Las manos de su padre.

— No, no, hijo no te levantes.

— ¿Papá? – Demian estaba confundido, trato de recordar como había llegado ahí, pero lo único que pudo recordar fue a D'Hoffry, y un poco de la bruja en el patio de los Cullen, pero nada más. — ¿Qué. . . que paso? – pregunto con una mueca, pues una horrenda punzada aquejo su cabeza.

Ángel le paso una mano por el cabello, para sentir que si bien la inflamación había bajado, no lo había echo del todo.

— Un sujeto te golpeo con una roca. Tranquilo, Carlisle dice que estarás bien.

Demian asintió. – Pero me duele.

— Lo sé, cariño. Carlisle dijo que tardaría un poco en pasar el dolor, pero ir a buscarlo para que te revise de nuevo.

Ángel salía a toda prisa, pero Demian se apresuro a hablar.

— ¿Ganamos? – pregunto en un murmuro.

Ángel se giro antes de salir, y sonrió. Con la preocupación de las últimas horas, no se había puesto en pensar en ello. – Si, ganamos. – dijo y se fue.

Demian suspiro, aun que no recordaba la victoria, era bueno saber que lo habían conseguido. Se llevo una mano a la cabeza, y sintió la inflamación con sus dedos. No le agradaba sentir aquel balón en su cabeza, pero estaba seguro de que al igual que otras heridas del pasado, sería cuestión de horas para que se quitara. Así que lentamente se acomodo de lado en su almohada, y al girar se encontró con D'Hoffry, parado al otro lado.

— ¡O por Dios! – exclamo asustado, y de no haber sido el dolor, seguramente se habría levantado y echado a correr. — ¿Por qué te apareces así? ¡Casi me da un infarto! – grito, pero luego se arrepintió.

— Tranquilo, nadie puede escucharnos. He detenido el tiempo para que podamos hablar.

— ¿Puedes hacer eso? – Demian se quedo con la boca abierta. – No, mejor no me digas. . . ¿Qué estás haciendo aquí?

— Creo que la manzana en tu cráneo te ha afectado. – dijo el demonio. Aun cuando su cara era horrible, sus expresiones eran bastantes graciosas. — ¿Olvidaste nuestro trato?

— No, no lo olvide. – dijo con pesar. — ¿Ya tienes el portal?

— Lo tengo, pensé en enviarlos de vuelta desde hace rato, pero creí prudente avisarte sobre ello.

— ¿Prudencia? ¿Los demonios conocen la prudencia? – se pregunto a sí mismo, vaya que toda esta nueva situación estaba confundiéndole. Y no era solo por el golpe en su cabeza.

— ¿Quieres el portal o no? – dijo el demonio irritado.

Demian asintió lentamente. – Solo dame un par de horas, debo pensar como decirle a papá sobre ello, sin que se entere sobre ti.

— ¿Niño, crees que tengo todo el tiempo del mundo?

Demian se encogió de hombros.

— No creo que los demonios tengan vida social, ¿o sí?

— Mocoso idiota, no estoy a tu servicio.

— ¿Entonces qué sugieres que hagamos?, si mi padre se entera de esto, no solo me matara a mí. También a ti. . . ¿Enserio crees poder contra él?, porque yo lo dudo.

D'Hoffry arrugo las cejas, no había conocido nunca a Ángelus en persona. Pero había oído bastante de él, y la reputación del hombre que había acabado con la orden del espino negro, la orden más poderosa de demonios, era para tenerse en cuenta.

THE TWILIGHT ZONE (Angel & Demian X La Saga Crepusculo)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora