Carlisle Cullen y su familia tenían poco más de 2 meses de haber vuelto a vivir a Forks, Washington. Uno de los pocos lugares en América donde podían vivir tranquilos bajo la luz del sol, esto debido a las precipitaciones tan altas que había allí, las que hacían que estuviera casi siempre nublado o lloviendo.
Carlisle tuvo que correr casi de vuelta a la ciudad, pues su casa - si bien estaba internada en el bosque - se encontraba en una zona cuyo acceso no era tan privado como desearía. Eso era algo a lo que tenía que agradecer a los lobos y sus tratados de paz. Miro al chico que sostenía en sus brazos con detenimiento, diciéndole mentalmente lo afortunado que había sido por salir con vida de un ataque de hombres lobos. Eso era algo que no pasaba con frecuencia...
¡Mucho menos a un humano! ¡A un niñito!
Unos 15 minutos más tarde, Carlisle llego a su casa.
Su esposa, Esme, estaba esperándolo en la entrada y corrió para ayudarle con el chico que cargaba.
— Esta bien, cariño. Yo puedo llevarlo. – dijo dulcemente. Ella retrocedió. — ¿Los chicos han llegado ya? – pregunto entonces.
— Si, ellos están bien. Edward dejo... dejo al otro hombre en tu consultorio.
— Bien... ¿Puedes decirle a Emmett que baje la otra cama? Voy a necesitar donde poner a este chico tambien.
— Enseguida. – y Esme fue rápidamente a buscar a su hijo para pedirle lo que Carlisle quería.
Emmett no tardo mucho más en sacar la otra cama del ático y llevarla al improvisado consultorio de su padre.
— Gracias Emmett.
Carlisle deposito al chico sobre la cama y enseguida tomo su estetoscopio para escucharle el pulso. Sabía que aun estaba vivo, pero no sabía si estaba bien.
— Avísame si puedo ayudar en algo más. – y Emmett se retiro de la habitación, pero Esme llego para hacer de enfermera.
— ¿Cómo esta? – le pregunto ella.
Carlisle termino de ponerle un sedante al niño pues con lo fuerte que había demostrado ser antes, lo último que quería es que fuese a despertarse antes de que le curaren.
— Esta bien, las heridas de sus rodillas solo son superficiales. La de la cara solo es un pequeño arañazo. ¿Podrías ayudarme a limpiar las heridas y desinfectarlas?
— Claro. – Esme fue al estante de la orilla, y saco agua oxigenada, alcohol y unas venas para cubrirle las rodillas cuando acabase de limpiarlas.
Carlisle se dirigió entonces a Ángel y puso el estetoscopio en su pecho.
Habia pulso.
¿Pero como?
— ¿Ya te diste cuenta de su olor? Edward me lo ha hecho notar. – dijo ella, mientras se ponía a mojar unos algodones con el agua.
Carlisle asintió.
– Si, me di cuenta de que no es humano desde que estábamos en el bosque. El chico tampoco lo es.
— ¿Por qué lo dices? – Esme se quedo petrificada.
— ¿Edward no te conto? – ella negó con la cabeza, por supuesto que Edward jamás le contaría a su madre que otro chico, un niño le había golpeado.
Carlisle sonrió un poco.
– Ese pequeño le rompió la nariz a Edward de un golpe y luego lo vi corriendo más rápido que yo en el bosque.
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THE TWILIGHT ZONE (Angel & Demian X La Saga Crepusculo)
FanfictionCROSSOVER entre mi historia original "Angel & Demian" y "La Saga Crepusculo" En la noche de Halloween, Ángel y Demian son enviados a un mundo paralelo donde los vampiros son bastante diferentes a los que conocen y la prueba de ello son los Cullen. L...
