CAPITULO 24: HOGAR

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Ángel y Demian aparecieron de vuelta en la sala de la casa. El lugar que Demian había tenido en mente al abrir el portal. Echaron un vistazo rápido para asegurarse de que si estaban en su casa, y entonces se miraron. Sonrientes.

— ¿Lo hicimos? – pregunto Demian.

— Lo hicimos. – respondió sonriente Ángel, entonces el chico le abrazo. Emocionado.

— ¡Lo hicimos, papá! ¡Volvimos! – decía Demian, no podía contener la emoción, pues no solo era porque había logrado hacer un conjuro por su cuenta, si no porque realmente había perdido la esperanza, y había llegado a creer que jamás regresaría ahí, a su hogar. Pero ahora entendía que fue estúpido pensar así, que siempre encontrarían la manera de volver. Ángel por su parte, lo pego más a su pecho, agradecido de no haberlo perdido durante su aventura oscura, y prometiéndose a sí mismo que aquella sería la última vez que dudaría de su hijo. Lo amaba, y eso jamás cambiaria.

As que los dos se sentaron en el sofá, Demian recostó la cabeza sobre el regazo de Ángel, quien había encendido el televisor para que juntos disfrutaran de un partido completo de hockey de los Flyers, el equipo favorito de su padre. Cuando este término, simplemente se quedaron ahí sentados, apreciando su hogar.

Demian hizo un gesto que índico a Ángel que tenía sueño.

— ¿Quieres irte ya a la cama? – le pregunto, pero Demian negó con la cabeza, aun que su ojos decían una respuesta completamente diferente. — Vamos. Te vendrá bien estar en tu cama, hijo. – le animo.

Demian supo que su padre no le dejaría en paz, así que mejor se levanto y empezó a caminar hacia su habitación. Ángel le siguió, lo vio subirse a la cama lentamente y luego el mismo se sentó en ella. Le pasó una mano por los cabellos de la frente y le sonrió.

— Llamare a Adrian para contarle lo que paso, debe estar preocupado por nosotros.

— Si... ¿Puedo llamar a mis amigos también? Creo que les diré que estoy enfermo.

— Buena idea, pero hazlo mañana ¿sí? Ahora quiero que descanses.

— Okay. – dijo con una mueca que Ángel no supo cómo interpretar.

— Bien, descansa un poco. — Le dio un beso en la frente, y se levanto para salir de la habitación. Sin embargo, Demian decidió que no podía seguir sufriendo con la incertidumbre que le aquejaba desde la noche anterior.

— ¿Papá? – le llamo en apenas un murmuro, Ángel giro para verlo.

— ¿Qué pasa? ¿Te duele mucho la cabeza? – pregunto, dejando ver claramente sus preocupaciones iniciales.

Demian lo miro sin entender porque decía eso. — No, no es eso.

— ¿Quieres vomitar?

Demian arrugo más el semblante. — No.

— ¿Entonces?

— Uh, ¿recuerdas lo que hablamos en las montañas? – pregunto con la misma mueca de antes. Ahora si Ángel lo entendió todo muy bien, y no se lo podía creer. ¿Cómo era posible que su hijo estuviera más preocupado por eso, que por su recuperación?

— Hijo, eso puede esperar. – le dijo, ocultando su enfado real.

— Papá, yo no creo poder descansar sabiendo que. . . – no sabía ni como decirlo, se sentía avergonzado de ser un adolescente a punto de encontrarse en aquella posición. — Bueno, que me vas a castigar. ¿Enserio no podemos acabarlo de una vez?

Ángel se paso una mano por la cara, exasperado. Realmente no esperaba provocar una reacción a si en su hijo con su última conversación, y ahora tampoco podría soportar pensar que pasaría la noche aterrado por su causa. Así que realmente no veía que hubiera mucha opción. — Bien, arriba. – dijo, Demian se levanto lentamente de la cama de nuevo.

Ángel tomo asiento sobre la cama, le desabrocho y bajo los pantalones hasta los tobillos, y cuidadosamente lo recostó sobre su regazo. Demian cerró los ojos un segundo, preparándose a sí mismo para lo que vendría.

Ángel levanto la mano, y la dejo caer una docena de veces con fuerza medida, sobre el trasero de su hijo.

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Demian abrió mucho los ojos al sentir la palma de su padre contra su trasero, Ángel jamás le había pegado con esa fuerza y no quería imaginarse como terminaría aquello. Sin embargo, y para su sorpresa, Ángel le puso de pie.

— ¿Es todo? – pregunto sorprendido.

Ángel asintió. Una noche antes le habría dado una zurra completa por sus travesuras, pero ahora, luego de todo lo que habían pasado en ese día, se había dado cuenta de que no hacía falta más castigo. — ¿Quieres más? – pregunto con ironía.

— No, no, por favor. – rogaba Demian, y se apresuro para ponerse de nuevo los pantalones en su lugar. Ángel le dio entonces otra nalgada, más leve esta vez.

— A la cama ya. – ordeno, avanzo ahora si hasta la salida. Desde donde pudo escuchar una última frase de su niño. Una que le robo una sonrisa.

— Te amo, papá.

— Te amo, hijo. . .

FIN


* Gracias a todos los que han leído esta historia a lo largo de todos estos meses. Estoy infinitamente con ustedes y espero que hayan disfrutado leyendo esta historia tanto como yo disfrute escribirla... =) 

Ahora bien, se que he puesto que este es el final pero los invito por favor a pasar al siguiente capitulo y descubrir juntos una GRATA SORPRESA!

THE TWILIGHT ZONE (Angel & Demian X La Saga Crepusculo)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora