La historia se basa en el momento en el que la protagonista (Tú) ingresa por medio de una beca a la academia de la Verdadera cruz para ser exorcista...
En el proceso te das cuenta de que el curioso director se siente atraído por ti, que tu vida camb...
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Ya había pasado una semana desde que Shiro te cuestionó al terminar las clases, ese día desde el cual te diste cuenta de que tenías aún más intereses en común con el excéntrico director de lo que pensabas. Como de costumbre te dirigiste a desayunar en compañía de aquel demonio.
Te agradaba su compañía, él ya había dicho explícitamente que disfrutaba de tu compañía por las charlas históricas y otras cualidades que te marcaban como un humano demasiado inteligente; así que decidiste dejar de darle vueltas al asunto y resignarte a aceptar la compañía del director como alguna clase de "amigo" con el cual compartías algunos intereses y bromas, a pesar de que a veces no pudieses evitar alguno que otro sonrojo, tratabas de no darle importancia.
Cabe recalcar que cuando no estaba disponible solía avisarte desde antes con un mensaje de texto, para que no te tomaras la molestia de ir hasta allá. Así que si, de todas formas seguías comprando alimentos para la semana por si acaso.
Cuando estabas por llegar escuchaste algunas voces dentro de el despacho de Mephisto:
-Hermano, no te había visto así de persistente con una humana desde...
-¡Calla Amaimon! No quiero que menciones aquello.
-Bueno, solo decía que estás algo encaprichado con esta humana... ¿t/n?
-¿Encaprichado? ¡Ja! ¿por quién me tomas?
-¿Entonces como le llamas al tenerla aquí para desayunar todos los días? Es solo una humana que apesta a sangre híbrida... podría morir en cualquier momento.
-Como varios exorcistas que tienen sangre híbrida; además no lo veas tan sencillo Amaimon, ella es de las mejores Knight que he tenido en esta academia en las últimas décadas.
-¿Más que la señorita Karikagure?
-Podría atreverme a decir que con algo de práctica la podría superar.
-Bueno hermano, ya me marcho, huele a que está cerca.
-Debe ser ella.
Tratando de disimular tocaste la puerta como si apenas estuvieses llegando.
-¡Pasa!
Se escuchó del otro lado, así que obedeciste, al entrar no había rastro de Amaimon, como pensaste, se había desvanecido. Hasta que viste un pequeño Hámster en el sombrero de Mephisto.
-¡Hola! no sabía que te gustaban los hámsters -dijiste con una sonrisa.
-No me agradan, este de aquí es Amaimon -dijo él mientras lo tomaba y retiraba de su sombrero para ponerlo en la mesa.
-Jajajaja, es como cuando tu te conviertes en perro -dijiste mientras lo acariciabas con tu pedo en el lomo.