La historia se basa en el momento en el que la protagonista (Tú) ingresa por medio de una beca a la academia de la Verdadera cruz para ser exorcista...
En el proceso te das cuenta de que el curioso director se siente atraído por ti, que tu vida camb...
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-Entonces... ¿no era mi imaginación?
-NO ¿has hablado con uno de ellos?
-¡¿Ellos hablan?!
-No hables con ellos por nada del mundo, y escúchame ¿recuerdas las historias sobre Akiko Yaman?
-¿Lo que me contabas cuando tenía alrededor de 3 a 5 años?
-Así es, esas historias para dormir ¿Qué es lo que recuerdas?
-No mucho en realidad, solo que era una mujer que se enamoró de un demonio y que tristemente él la asesinó por accidente... ¡Gran cuento para dormir! *dijiste sarcásticamente*
-Es lo necesario que necesitas recordar. Escúchame, ella... *suspiró pesadamente* era tu bisabuela.
-¡¿Mi qué?! *dijiste confundida*
-Agh... *dijo tu madre con hartazgo* mira, a los dieciocho años todas sus descendientes empezamos a ver demonios, es todo lo que necesitas saber. Son reales, pero no tienes por que asustarte, ya hay organizaciones que se encargan de eliminar a los que son peligrosos. Así que simplemente te diré que sigas viviendo tu vida con normalidad y no le des importancia a ello.
-Y... ¿por qué no todo el mundo puede verlos? Espera, con lo que acabas de decir ¿entonces más gente los ve?
-Si, hay bastante gente que se encarga de ello. Ahora, solo quiero que sigas tu vida normal y seas una ciudadana Japonesa COMÚN y corriente, no te preocupes por cosas que no te conciernen y no trates de meter tus narices donde no.
-Un minuto... me estás hablando de un mundo nuevo e increíble con varios misterios por delante, que además está ligado a mi pasado ¡¿Y me dices que no le dé importancia?!
-Niña, madura un poco, te pido que no le des importancia. Todos estos años he luchado para que tú no tengas que enfrentarte a ese mundo, y no entres ahí para nada; para que nadie sepa que eres mi hija, y puedas ser un humano normal. Sobre todo, no quiero que estorbes en mis asuntos. Ya tienes dieciocho años, finalmente puedes hacer tu vida sin depender de mi.
-Espera, entonces... ¿por qué me tuviste? *dijiste con algo de tristeza viendo a tu madre*
-Por despecho.
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Regresaste a tu realidad, que al menos era mejor que esos amargos recuerdos.
Empezaste a caminar en dirección a tu dormitorio, mientras mirabas todos esos libros de exorcismo que te daban un propósito por el momento.
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Recordaste tu antigua vida en la ciudad, una ciudad de Japón cualquiera, nada resaltable, con algunos arcades y uno que otro centro comercial. Tus amigas y amigos del colegio ya se habían marchado a la universidad, no había universidad en donde vivían, así que prácticamente todos se fueron a buscar la vida a otra parte.