Capítulo 36: Tiempo sin poder

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Pov: Sarada

Después de un rato nos fuimos a mi casa.

-Gracias Mitsuki.- Dije mientras entraba.

-No hay de que, ¿Para qué están los amigos?-

-Bueno, ¡nos vemos!-

-¡Adiós!- Y entré a mi casa.

-Hola Sarada ¿Cómo te fue? Tardaste más de unas horas. Ya está oscuro, ¿A qué horas pensabas llegar?- Yo que estaba de buen humor por primera vez en estos días.

-Mamá perdón, es que me encontré a Mitsuki, y pues ya sabes-

- ¿Y eso qué? Ya sabes que debes de llegar a la hora que dices que vas a llegar-

-Sí mamá perdón. Igual, caminé mucho así que voy a descansar.- No iba a escuchar más de sus sermones, entonces mejor me subí a mi cuarto, y no puedo creer lo que veo, ¡Una puerta! ¡Gracias a quien sea que tuvo esta grandiosa idea! ¡UNA PUERTA! Voy a poder volver a sentir que controlo un pedacito de mi día. Aunque lo opaca un poco saber que mamá podría tumbarla en cualquier momento que le dé la gana. Pero igual no creo que lo haga.

Pv: Boruto

No ha pasado mucho tiempo desde que Ino-san se fue. Cálculo máximo unos cinco minutos. Pero no puedo estar completamente seguro, porque no tengo ninguna forma de medir el tiempo, estoy completamente solo en un espacio vacío, bueno, en mi mente. Lo único bueno de esto es que puedo analizar mis memorias o algo por el estilo, pero ya vi casi cada una de ellas y ya me aburrí. Pero sí noté algo, Sarada, ella cambió mucho en estas semanas que no la había visto, algo le pasó y tengo miedo que haya sufrido esas cosas por mi culpa.

Pov: Escritora

Los días pasaron y ni Sarada ni su familia se rindió en Boruto. Los análisis del denominado "poder" de Sarada habían comenzado y habían intentado ponerlo en práctica. Un mes después Sarada estaba exhausta, pero el simple hecho de ver a Boruto en el hospital era más fuerte que cualquier otra cosa.

Pov: Sarada

-Sarada, ¿entonces aceptas?- No puedo creer lo que estoy escuchando.

-A ver, para recapitular, quieren que entrene o algo así para poder controlar mi "poder" si así se le puede llamar. ¿Con Ino-san e Inojin?-

-Sí. ¿Qué dices?-

-Okey, vamos a hacerlo-

-Okey. Empezaremos el lunes a primera hora. En el campo de entrenamiento.- Dijo Ino-san y se fue. Debo de contarle esto a Mitsuki, ah, va a estar con Sumire. No entonces a Chocho, va estar en algún otro lado. Bueno, siempre puedo visitar a Boruto, bueno, puedo hacer eso después. Mejor me voy a mi casa.

-Oye Sarada. Tenemos que hablar.- Ya la cagué, ya valí, si alguien me estaba leyendo los pensamientos, me despido de ti también. A ver no seas dramática Sarada, ¿Piensa, qué hiciste mal en las últimas semanas? -¿Qué te pasa?- Espera ¿Qué? ¿No hice nada mal?

-¿Cómo que qué me pasa?-

-Sí, Sarada, antes sonreías mucho y ayudabas a la gente y a mí. Y ahora te la pasas todo el día arriba con música a todo volumen y ya no sonríes mucho. ¿Sabes lo que la gente está diciendo?- No puede ser verdad, mamá diciéndome este específico sermón.

-No me importa lo que la gente diga mamá.-

-Es eso, ya nada te importa, ¿Qué te pasa?- Wow, interesante, se preocupa por mí. Ya no se necesita eso.

-Tú eres la doctora, se supone que tú deberías saber lo que me pasa- Mejor me voy. No voy a tener esta conversación con mamá, no hoy, y probablemente no mañana. Al menos en mi cuarto puedo estar sola, y escuchar música.

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