018

11.7K 1.3K 100
                                        

Un grito lleno de pánico se escuchó a las afueras de nuestra humilde morada, a mí me tocaba lavar los platos, los chicos no estaban, mis padres fueron a un evento con sus amigos más cercanos y se me cayó un plato debido al susto. Como buen chismoso, fui a verificar.

Me encontré con Boris tomando su siesta pero al verme pasar corriendo, creyó que íbamos a jugar y me siguió a trotecitos, abrí la puerta.

Casi se me cae la mandíbula al suelo.

—Katrina...— sacudí la cabeza— ¡Lulú! ¡Suéltala!

Katrina tenía a Yeontan abrazado contra su pecho, estaba pálida observando a Lulú alejarse apenas recibió mi orden y casi creí que la vida abandonaba su cuerpo cuando vio a Boris asomar su cabeza para verla.

A Boris le encantaban las visitas.

—¿E-Ella es Lulú?

—Juro que son inofensivos— señalé a Yeontan— Lulú sólo se acercó porque lo vio, lo quiere mucho.

—Una serpiente quiere mucho a un perro.

—Si, que locura ¿no?— mejor me callo, la invito a pasar— tranquila, no muerden.

Asiente y a paso lento entra, observo a mis hijos más juguetones con advertencia y captan el mensaje, nada de andar asustando a mi pobre chica.

—¿Dónde dejo a Yeontan?

—Solo déjalo en cualquier lugar y él sabrá a dónde irse, saqué a todos para que paseen— acepta, dejándolo en el suelo, no tarda en irse corriendo, seguramente en busca de Boris— y ¿cómo estás? ¿cómo es que llegaste hasta aquí?

Caminamos hasta el ascensor, no me gusta conversar en la sala porque sé que mi padre llegaría en cualquier momento y lo que menos quiero es que me arruine el rato, así que vamos a mi piso para evitar percances.

—Bueno, el plan era ir en bus hasta el inicio del bosque y caminar desde ahí— comenta— pero me encontré a uno de tus hermanos en la universidad, fui a hacer papeleo y se ofreció a traerme hasta cierto punto, debía devolverse.

—¿Papeleo?

—Solji regresa mañana, me pidió el calendario de las materias que ve en su carrera, así que...

—Comprendo.— entramos a mi habitación— Siéntate en mi cama, disculpa el desorden, pero como comprenderás, tengo el sueño pesado gracias a que llevo unas dos semanas sin dormir absolutamente nada, así que hoy me he levantado tarde.

Suelta una risa.

—Imagino que te levantaste directo a comer.

—En efecto— terminé por sentarme yo también— entonces... ¿Feliz por ver a tú amiga después de mucho tiempo?

—No tienes idea, quiero que la conozcas, es muy agradable.

Vale, con eso sé que no viene a mandarme al carajo. Pero esta tensión que se ha formado... interesante, creo, no es una tensión incómoda.

—Puedo llevarte a recoger a tú amiga, si quieres.

—Me gustaría.

—¿Ah, si?

—Si, está bien.

Asiento, captando el asunto.

—No quieres hablar de lo que pasó ¿cierto?— me da la razón en silencio— por mi, excelente, de igual manera sabes que si quieres preguntar, yo responderé sin problema alguno.

—Lo sé, gracias. Vine porque pensé que no era justo solo no hablarte nunca más, has... has sido muy bueno conmigo, así que me tomé mi tiempo para pensar y decidí que no quiero que dejemos de ser amigos.

De nuevo, dijo todo eso casi susurrando, por poco no le entiendo bien.

Suelto el aire que se me atascó desde que llegó y me acerco, tomo su mentón, invitándola a mirarme.

—A mí me encantaría ser todo, pero ¿sólo tú amigo?— niego— quiero ser más que eso.

—Yo no-

—Mis intenciones no son amistosas, me acerqué a ti porque llamaste mi atención, no buscaba tú amistad, te quería a tí en lo que cabe dentro del ámbito romántico. Espero estar siendo claro en esta ocasión.

Se queda mirándome, puedo notar que se ha maquillado un poco, tiene los ojos un poco más enmarcados y los labios un tono más oscuro de rosa, su cabello permanece lacio, algunos avistamientos de raíz oscura.

Una auténtica belleza.

—Es... es todo lo que puedo ofrecerte— es honesta— ahora mismo... ahora mismo no estoy lista para salir con alguien y nunca alguien había querido salir conmigo. Solo, no es el momento.— enreda sus dedos, jugueteando con ellos sobre su regazo— Espero que lo entiendas.

Me alejo, regresandole su espacio.

—Está bien, lo entiendo— sonrío— pero temo advertirte que, como amigo, soy un dolor de cabeza insoportable.

—Está bien, lo entiendo— sonrío— pero temo advertirte que, como amigo, soy un dolor de cabeza insoportable

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
GOD OF LUST; kthHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora