La muerte de Cangse Sanren junto a su esposo Wei Chanze había Sido la noticia más trágica en esa época, más que nada porque al partir ellos dejaron desamparado a su hijo en una edad muy corta.
La noticia incluso llegó a Gusu, hasta los oídos del ma...
Obviamente vamos a reproducir Wangxian, pero cuando vean esto: 💙🖤 Igual pueden reproducir lo las veces que quieran si tienen la canción en su dispositivo.
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Sintió sus párpados pesar y el nauseabundo olor a podrido lo estaba mareando, su ropa estaba totalmente mojada y encima temía que el intenso mareo lo hiciera soltarse de su agarre. Tras haber entrado al caparazón del Xuan Wu y ser descubierto termino en su boca de paso a su garganta, Wei Wuxian había encontrado una espada contaminada de energía negativa y ahora se encontraba en una difícil situación.
Podía escuchar los gritos vengativos de más de mil hombres, martilleaban en su cabeza, gritándole al oído pero no eran gritos vacíos, podía escucharlos reclamar mientras la tortuga se sacudía violentamente.
"¿Quieres proteger a los tuyos?"
"¿Qué harás para lograrlo?"
"¿Qué estás dispuesto a hacer?"
"¡Wei Wuxian!"
"¿Qué harás ahora?"
"¡Wei Wuxian!"
"¡Usa la espada!"
"¡Wei Wuxian!"
"¿Qué estás dispuesto a hacer?"
Los gritos y risas estallaron al punto de hacer doler su cabeza.
"¡Yo haré lo que sea!"
Una sacudida lo hizo soltarse por un momento.
"¡No moriré aquí! ¡Tomaré está espada y cortaré la cabeza de cada perro Wen!"
Antes de deslizarse por la garganta del Xuan Wu se aferró con sus dedos y uñas a la superficie carnosa de la lengua, alcanzó la espada que estaba enterrada en la quijada del monstruo y la sujeto por el filo, con ambas manos se sujeto fuerte hasta el punto de hacer sangrar sus palmas con un corte, la sangre se deslizó por la espada hasta tocar la carne del Xuan Wu. Los gritos aumentaron, las carcajadas hicieron eco en su mente, todo se ponía borroso y el mareo lo tenía al borde del desmayo.
"¡Mataré a cada perro Wen! Haré lo que sea con tal de vengarme..."
De pronto se sintió caer, pero no por la garganta, el monstruo al fin había caído, Lan Wangji lo había matado. Pronto Lan Wangji se adentro al agua para rescatar a Wei Wuxian, lo saco de la boca de la bestia y lo sostuvo en sus brazos, llamándolo con preocupación.
La espada calló al fondo del estanque.
Aquella, definitivamente no era su semana, le habían pasado muchas cosas en tan pocos días que ni siquiera había tenido tiempo de analizarlo, ahora que se habían quedado encerrados en la cueva, solo ellos dos, heridos y sin nada más que hacer, tuvo oportunidad de pensar en todo ello y ahora comenzaba a enumerarlas.