Carla cuidaba cada movimiento en su cuarto, su estado de embarazo estaba ya visible, ella le platicaba a su bebé por las noches los recuerdos que tenía de su padre Raymond, eso la hacía sentirse bien, Carla se echaba aceite y cremas en el tobillo, para poder deslizar su pie, pero nunca lo lograba, ella sabía que nadie pasaba por ahí, su padre se levantaba muy temprano, iba a sembrar o recolectar lo que tenía que vender en el mercado, el capataz tenía su oficina cerca de la entrada de la hacienda, por eso no iba muy seguido a la casa, tenía la esperanza que el Dr. Flynn la buscara.
Su padre pasaba a su recamara antes de irse al amanecer, le dejaba fruta, leche, cereales, todo para que comiera, Carla repasaba todos sus apuntes, leer su libros de medicina, no tenía un teléfono como comunicarse con el director del hospital, todo le resultaba inverosímil, conocía cada metro cuadrado de las tierras de su padre, desde su casa hasta la ciudad, sin embargo, no llegaría lejos con esa cadena puesta a su pie, no sabía cómo iba su embarazo.
Alejandro no quería estar mucho tiempo en la casa, ya que su hija se parecía a su difunta esposa, sobre todo cuando él mismo le dio la ropa de embarazo de su ex esposa, Carla le pidió a su padre que la dejara ir a un control de embarazo, por ende ella no tenía hemorragias, pero con el peso de la cadena, le dolía mucho la cintura.
Su padre le dijo que ella era médico y no necesitaba de un hospital, así que le dijera todo lo que iba a necesitar para cuando naciera su hijo, Carla le hizo la lista del material que iba a necesitar, aunado de medicamentos, Carla tenía su recámara impecable, su padre le pasaba todo para hacer el aseo de la misma, usaba cloro para desinfectar, ya que no sabía cuándo iba a nacer su niño.
Cuando Carla le platicaba a su hijo como era feliz al lado de su padre Raymond, el vientre se movía como remolino, aun lo amaba, no podía compartir con su padre esos momentos de felicidad. Carla no subió mucho de peso, comía muchas frutas, verduras y vegetales. Pero era bueno tener un buen suplemento.
Aunque su padre la ignoraba, sabía que cualquier situación de emergencia, contaría con él, parecía duro pero no creía que la dejara morir ¿o sí? ya que la consideraba una asesina.
Estaba ya en días de aliviarse, los dolores eran un poco más frecuentes, la cadena no le ayudaba mucho, a pesar que descansaba bastante.
Un día sintió que su cadera se partía en dos, presintió que era el momento esperado, aun con los dolores, se fue a la tina de baño, la llenó con agua y se puso en cuclillas, así pues, siendo las quince horas con veinte minutos, del día diez de septiembre, sosteniendo su peso con los talones, recibió a su pequeña hija, el llanto inundó la casa, cortó el cordón umbilical, lavó el cuerpecito de su niña con agua de la llave, con una toalla blanca envolvió a su pequeña hija, su padre pensó en casi todo, ya que le llevó toda la ropa de su mamá y de ella cuando nació.
Por lo menos tenía que ponerle, aún mojada de su cuerpo, tapó bien a la niña y la llevó hasta su cama, después regreso a la tina del baño, enredó gasas a las tijeras quirúrgicas, las introdujo dentro de su vagina varias veces, para sacar la placenta que haya quedado dentro, fue un trabajo de parto muy duro, en cuanto se limpió y bañó, se recostó al lado de su hija, de inmediato la puso en su seno para que comiera.
En cuanto terminó de comer su niña, le sacó el aire, estaba muy cansada, ya casi no tenía cremas, necesitaba pomadas para su niña, por si se rozaba, sabía que su padre no le iba a comprar nada para el bebé, ya que le dio toda la ropa que ella usó en su nacimiento, para él no necesitaba nada.
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LA SOMBRA
FanfictionAna y Christian se conocerán desde niños, el tiempo los unirá por amor, Ana es reservada y estudiosa, nadie sabe que tiene una doble personalidad, una brillante Ingeniero en informática y programadora, pero también es una Robín Hood americana, apoda...
