CAPÌTULO 26 CHRISTIAN

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Me desilusioné cuando mis superiores me indicaron que tenía que revisar algunos casos pendientes de hace años, entre ellos varios secuestros a menores de edad, fue horrorizado leer que cuando los encontraban en lugares distantes, tenían operaciones donde les habían quitado un riñón, el hígado u otro órgano, por ende, llegaba haber niños muertos donde les sacaban el corazón, yo deduje que no eran cuestiones satánicas, ya que las cirugías estaban bien realizada en todos los casos, opté por llevar el caso para averiguar quién o quienes habían hecho tal atrocidad, buscaré a médicos cirujanos con renombre o que hayan perdido su licencia médica por negligencias médicas y estén infiltrados en el mercado negro de venta de órganos.

Sé que no será una tarea fácil, pero tengo muchos elementos para llevar a cabo mi trabajo, por ende esto se prolongó hasta muy tarde, llamé al teléfono de mi novia sin obtener respuesta de ella, por lo cual me preocupé y sin querer preocupé a los padres de Ana, ya que les comenté que ella y yo teníamos una cita, pero que por cuestiones laborales fue interrumpida, por lo cual Ana se iría a Edison al salir de trabajar cuando se pusiera al corriente de los días que faltó, igualmente todavía esté trabajando, pero no contestaban nadie en su oficina y eso me alarmó, insistí y por fin alguien se tomó la molestia de contestar la línea.

Para mi asombro era el velador de la empresa que estaba dando su rondín, indicándome que ya nadie estaba laborando, cuando le pregunté por Ana, me espanté cuando el mismo me informó que ella ya llevaba rato dormida en su auto, pero el no tiene ningún teléfono de su familia para avisar que ella se encontraba en esa situación en el estacionamiento de la empresa. 

Le di mi nombre y mi teléfono presentándome como su novio, que iría de inmediato para saber si Ana se sentía bien, él de momento iría a despertarla para saber si estaba en buenas condiciones de salud y me regresaría la llamada, pero en lo que él hace eso yo me adelanté, salí como bólido con precauciones.

Cuando llegué a la empresa y el vigilante me viò en la reja, abrió esta y por ende entendí que podía estacionarme cerca del auto de Ana, ella se encontraba hablando por teléfono, quiero imaginar que con sus padres, pero yo estaba realmente asustado, jamás me imaginé que mi novia podría estar dormida en su auto en el estacionamiento de su trabajo, mi imaginación es basta después de leer tantos casos de muerte, sobre todo por dormir en el auto y éste està parado con el motor encendido, los gases del monóxido de carbono se pueden acumular en el interior del automóvil.

Cuando dejó de hablar, abrí la puerta de su auto para sacarla despacio, indicándole que el velador fue el que me indicó que estaba dormida en su auto, de inmediato le informé que llegué lo más pronto posible, no podía dejar hacerle un sinfín de preguntas sobre su salud, si era la primera vez que lo hacía, o si en otras ocasiones le ha pasado lo mismo, estaba aterrado realmente, le dije que ya no lo volviera hacer y su respuesta me hizo reír y sacar mi estrés a no más poder, por eso la amo.

— Christian, me siento increíble, es bueno dormir en mi auto, sobre todo en el estacionamiento de mi oficina, no corro ningún riesgo, aquí el velador cuidó de mis sueños, de mi persona y por ende de mi auto.

— Mi risa era imparable con sus ocurrencias, además le comentè que no  se durmiera con sus audífonos puestos, puede lastimarse con los mismos, le pedí que se quedara en mi casa para que no viaje sola hasta Edison, asì podríamos ir donde ella me había dicho antes, al rancho de su abuelo Alejandro, todo era fabuloso, se volvería a quedar cerca de mí.

Al llegar a casa nos sorprendimos ver a los abuelos de Ana, ellos estaban muy contentos de vernos juntos, por ende ya sabían que éramos novios, mis padres adoran a Ana, ahora siento que Ana les interesa mucho como si fuera mi pequeña hermana Dulcey, mi linda novia ya està cansada, me imagino que dormir en su auto la dejó más cansada, por ello al apretar mi mano e indicarme que tenía sueño, nos disculpamos con mis padres y abuelos de Ana.

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