CAPÍTULO 1 AMOR Y MUERTE.

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En el pueblo de Snohomish, Washington, vivía un matrimonio muy trabajador, ambos nativos de dicho pueblo, productores de diversos frutos, verduras y legumbres, se llaman Anastasia Wilks y Alejandro May. 

Ellos se conocieron en la primaria, siguieron sus estudios hasta terminar la preparatoria, no se inscribieron en la Universidad, ya que el padre de Alejandro sufrió un accidente mientras cosechaba, la máquina del arado estalló en llamas, la madre de Alejandro se dedicaba al hogar, Anastasia no quiso ir a la Universidad para apoyarlo, los padres de ella le quitaron todo apoyo económico, corriéndola de su casa, esto dio pie a que ella se fuera a vivir con Alejandro, pasando un año de la muerte del padre de Alejandro, Anastasia y él decidieron casarse.

Un día antes de salir a trabajar, Anastasia se sintió mareada, le comentó a su esposo que todo le daba vueltas, en ese momento, Alejandro la tomó entre sus brazos, la recostó en su cama, corrió a traer agua y Anastasia no respondía, la cargó hasta su camioneta, para llevarla al hospital, tomó dinero y le encargó a su capataz de la hacienda que siguiera con sus labores, se dirigió a la casa de su madre, ella se subió al auto para apoyarlo, de inmediato se dirigieron a la Ciudad.

Anastasia estaba muy pálida y fría, su suegra la cobijó con un cobertor que solían llevar en la camioneta, al llegar al hospital se estacionó en el área de urgencias, sacó a su mujer en brazos y pidió ayuda, unos camilleros se acercaron junto a Alejandro, la recostaron en la camilla y ellos entraron a la unidad de emergencias. 

Alejandro y su madre estaban muy desesperados, ya que tenía ahí una hora sin saber nada de Anastasia.

De momento oyeron la voz de un médico preguntar.

— ¿Familiares de la señora Anastasia May?

— Sí, yo, soy su esposo ¿Cómo está mi esposa?

— La señora Anastasia se encuentra estable, pero pase por favor, quiero comentarle algo muy importante.

La madre de Alejandro tuvo que esperar afuera, al escuchar que se encontraba bien se dirigió a la capilla del hospital, para agradecer a Dios por la recuperación de su nuera.

— ¿Está muy enferma mi esposa doctor?

— No se espante señor May, su esposa sólo necesita descansar, en su estado es muy pesado hacer la actividad que ella me ha proporcionado ¿Es verdad que ella siembra y cosecha con usted señor Alejandro?

— Si, ambos somos campesinos.

— Mire, su esposa está bien de salud, solo que en su estado, tiene que descansar más, dormir más y se sentirá mucho mejor.

— ¿Qué tiene mi esposa doctor?

— Le practicamos unos análisis, confirmamos que su señora esposa, será madre, tiene un embarazo de diez semanas, sin embargo, quiero decirle que su embarazo es de alto riesgo, tiene que tener mucho cuidado de no cargar cosas pesadas y no hacer esfuerzos, por el tiempo que tiene, su bebé nacerá probablemente en los primeros días del mes de diciembre aproximadamente.

— ¡Voy a ser padre! Que linda sorpresa doctor, ¿puedo pasar a ver a mi esposa?

— Claro señor May, adelante, piso 4 cama 435.

LA SOMBRADonde viven las historias. Descúbrelo ahora