v e i n t i t r é s

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Hacia frío, obviamente por que era otoño, y estar con falda y un polo manga corta delgado, en el auto, me hacía dar más frío que calor.

Mire el aeropuerto desde la ventana, era enorme y el avión al que me iba a subir hace unas horas estaba despegando con mis padres dentro. Fui muy cobarde al no querer irme, es que, no fui yo, fue YoonGi, el me convenció cuando hablamos bien las cosas. Puedo decir que tenía razón, ¿Para que irme? Haya no tenía amigos, ni novio, mi mamá viajaba junto a Thomas todo el tiempo. En cambio aquí si tenía a los chicos, y a YoonGi...

Ya no era momento de arrepentirse, ya estaba montada en el auto de vuelta a Casa.

Necesitaba pensar bien las cosas. Por ejemplo: En como poder vivir sin mis padres por más tiempo.

Entre el frío y la noche, me dio nostalgia pensar que podía quedarme sola y me arrepentiría de no haberme ido con mis padres -que de hecho, estaban muy molestos conmigo por tomar otra decisión ha último momento-

Estar en silencio, en un auto, sola con el chico más lindo del mundo que solo era mi amigo, me hacía sentir... Especial, Tímida.

Deje de observar el aeropuerto que se hacía más lejano para mirar a YoonGi.

Estaba manejando con la mirada atenta en la pista. Serio, con el ceño fruncido, con la máxima concentración que fue interrumpida por un estornudo mío.

Giro hacia mi y chocamos miradas, yo inmediatamente volteé la cabeza. Bufo algo que no logre escuchar bien.

Algo muy calentito rodeo mis hombros, sentí como mi piel se esponjaba y relajaba.

YoonGi me dio su abrigo que había llevado todo el camino, por eso estaba calentito. — No agarres un resfriado por que juro que te hecho de mi casa con todo y tus germenes. — Justificó su acto de compasión hacia mi.

Casi se me salen los ojos de la impresión. Ese hombre era un tipo de Tiernecito-Cabronazo.

Asentí. La verdad, sabía que no lo haría, pero no le dije nada por que era capaz de abandonarme en un barranco y después de una semana me buscaría cuando mi cadáver ya se lo hayan tragado los caníbales. O me vendía a la mafia por una botella de cincuenta mililitros de LSD. No se sabía específicamente, era Min Yoon-ImpredecibleCabronazo-Gi.

Jale la palanca que se encontraba al lado derecho del asiento y este se bajo lentamente llegando a estar acostada.

Siempre había pensado que la chaqueta de cuero que le pertenecía ha YoonGi no abrigaba y era fea. Pero la verdad, abrigaba más que mis suéteres de triple capa hechos en Italia de puro algodón y espuma de oveja.

Cerre los ojos y me acomode bien, deje mi celular en el hueco que estaba un poco más abajo de la palanca de mano.

Era cómodo estar así, oír los sonidos naturales de YoonGi, como; Sus lindos gruñidos, leves bostezos, pequeños y lindos actos cuando bufo, estornudos, cuando Sorbió sus mocos -y decía que yo iba ha agarrar el resfriado- entre otros soniditos más.

Abri los ojos y me quede una media hora viendo el techo del carro.

Poco a poco me sentía más cansada, mis ojos pesaban.

Faltaba unas dos horas para llegar a casa, ahí nos esperarían los chicos -que se fueron primero- y comeríamos algo.

Pasamos por un restaurante de comida rápida, y de inmediato abrí la boca. — Tengo hambre YoonGi...

From Hate To Love                                              《 {Suga} [BTS] ✔ Donde viven las historias. Descúbrelo ahora