17. El cadáver

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- ¿Yuri...?

No sabía sí quería o no ver a mi hermano. Por una parte, no quería tener que explicar el por qué de mi mirada triste y cansada, con los ojos ligeramente inchados y enrojecidos por el llanto.
Pero, realmente, tampoco me vendría mal algo de consuelo por parte de él.

- ¡Yuri!

Volví a llamarlo mientras entraba al comedor. No hubo respuesta.
¿Hoy regresa tarde de trabajar? Pero qué conveniente.
Creo que en parte es un alivio.
Me froté los brazos mientras me dirigía hacia el refrigerador, aunque me detuve al estar frente a él.
Normalmente como algo después de llegar de la escuela, pero ahora que lo pienso no tengo mucha hambre realmente. Tal vez hoy deba dormir temprano.

Terminé por llenar un vaso con agua e ir con él a mí habitación.
Es un cuarto bastante grande, pero es porque cumple la función de recámara y "taller", o como sea que se le llamaría al lugar en el que pintas.
La mitad del cuarto estaba ocupada por un escritorio con su correspondiente silla, un pequeño mueble que contenía la mayoría de mis materiales de pintura y dibujo, y un caballete de piso algo viejo con vista directa a mi ventana, en el marco de la cual descansaba una pequeña maceta con mis plantas-mascota.
El caballete sostiene un lienzo cubierto por una delgada sábana que oculta el trabajo que estaba haciendo ahí, ni siquiera recuerdo que era. El piso de ese lado está manchado de pintura, y algo ocupado por más lienzos delgados apoyados contra la pared, botes de pintura, un par de pequeñas pilas de cuadernos grandes para bocetar...

Y la otra mitad, está ocupada por mi cama, armario y una amplia y mullida alfombra, sobre la cual hay una pila de cojines de distintos tamaños y formas.

En otro día, tal vez hubiera intentado aprovechar el gasto de dinero y tiempo que Yuri tuvo por conseguirme estas cosas, incluso aunque la mayoría eran regaladas de su parte o de sus amigos.
Podría haber intentado continuar pintando, ya sea el lienzo o las paredes.
Tal vez podría intentar continuar con la pintura del techo, o incluso hubiera bastado con que fuera al escritorio a hacer mis tareas o simplemente añadiera alguna mínima cosa al tablero de corcho casi vacío que tenía colgado en una de las paredes.

Pero apenas me acerqué al caballete y retiré la sábana que lo cubría, me rendí por completo a observar la pintura a medio terminar que había en él.
Akane. Otra vez Akane, otra maldita vez...

Me llevé una mano a la cabeza, apretando firmemente mi cabello entre mis dedos hasta que comenzó a doler. Estuve así por unos segundos mientras intentaba tranquilizarme, hasta que finalmente me rendí y dejé que todo pasara.
Tomé el borde del lienzo y lo arrojé al suelo, cayó de cara así que el retrato a medio terminar de Akane acompañado de unos girasoles quedó por completo fuera de mi vista, pero aún así no me sentía bien.
Creo que incluso me sentía peor.

- ¿Por qué? ¿P-por qué de todo...? ¡¿Por qué tenía que ser esto?!

Apreté con fuerza los puños y patee con fuerza el lienzo. Se movió cerca de medio metro más hacia allá, ese lógico movimiento me hizo molestar más por alguna estúpida razón y me acerqué para continuar desahogandome con el pobre lienzo.
Mi enfado no duró demasiado, pero si lo suficiente como para dejar inservible el lienzo.

Cuando me calmé, me sentía agotado.
Estaba temblando, así que me senté en el piso mientras miraba con recelo el cuadro destrozado a un par de metros de mí.
Me abracé las rodillas al pecho, y me acurruqué en mi lugar.
No tenía ganas de llorar, tampoco me sentía enojado ya (o al menos no del todo). Tan solo quería irme a dormir, descansar de la manera peculiar y pesada en que me sentía, aunque fuera por un momento.

Pero aún no puedo, primero tengo que hacer algo.

Pero aún no puedo, primero tengo que hacer algo

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Rumores /-Hanako X Male Reader-Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora