C22| INSTRUCTIONS

373 69 474
                                        

(***)

No puedo volver.

-Tienes que hacerlo. -repitió.

-¡No lo haré! -grité entre lágrimas al mismo tiempo que negaba con la cabeza.-¡¿No entiendes que no?!

Asmodeus no dijo nada más; me dedicó una mirada llena de pesar y se mantuvo lejos de mí como temiendo que me abalanzara sobre él; si habiamos creado una especie de amistad en ese momento se desmoronó.

-Por favor, déjame sola. -pedí apenas en un susurro.

Supe que él me había obedecido porque sus pasos empezaron a alejarse; no tuve el valor de mirarlo pero sentí un aire de tristeza proviniente de él... o quizá decepción.

Cuando escuché la puerta cerrarse el aire se tensó; me había quedado sola y ahora tenía que hacer lo que había estado evitando a toda costa: afrontar.

Afrontar la situación de la mejor manera. Eso es lo que se me pide, que actue rápido para que mi alma pueda buscar otro cuerpo.

¿Cómo puedo hacer eso?

No puedo con la idea de volver a las cenizas de lo que fui; ni siquiera soy capaz de aceptar que ya no soy humana.

El único problema con esto es ver a mis familiares; no puedo ni quiero hacerlo. No podría verlos sufrir sin poder consolarlos.

Escuche sonidos provenientes del pasillo que se detuvieron frente a la puerta de mi habitación; segundos después la estructura se abrió dejandome ver a quien menos esperaba:

Agares.

-Hola, fastidiosa. -su figura imponente me hizo levantar mis defensas; sentía que si me confiaba mucho algo malo pasaría.

-¿Qué quieres? -pregunté de mala gana. Él levantó la mirada y una sonrisa torcida se curvó en sus labios.

-¿Cómo que qué quiero? Uh, estás fuera de control, bonita. -se burló, aproximandose a la cama.

Bonita... odio que llame así.

-Bueno, entonces fea. -bufó. Mis labios se entreabrieron para dejar sálir varios insultos pero los volví a cerrar en cuanto supe que no valía la pena.-Vine porque tengo que dejarte bien en claro lo que haces aquí. -esta vez su voz y su rostro reflejaron lo mismo: seriedad.

-Asmodeus ya me dijo lo que hago aquí, vete. -solté con nota de tedio.

-Asmodeus sólo te dijo una parte, no sabes nada. -hizo una pausa para mirarme.-Supongo que te habló sobre el diario y lo que eso significa, tienes que volver y buscarlo para saber el motivo. -acompañó sus palabras con movimientos de mano y un semblante sombrío-Bueno,
ahora lo que falta es que te recuerde tus límites.

-¿Límites? -pregunté perpleja, pestañeando varias veces. Él asintió lentamente.

-Algunos son caprichos míos pero sin duda todos debes respetarlos. Es mejor que no me desobedezcas, bonita. No soy alguien de paciencia aunque lo parezca. -amenazó. Lo miré aún más confundida.

Se acercó lentamente hasta sentarse frente a mí a una distancia bastante mínima; lo miré atónita por su repentina acción pero su rostro siguió tan inexpresivo como siempre.

-Lo primero que deseo es que te alejes de Carsten. -su tono reflejó exigencia; supe entonces que no era una petición si no más bien una orden que me vería obligada a cumplir.

Sin embargo, me quedé perdida ante la idea; no hay motivos para que me pida tal cosa. Carsten ha sido bueno conmigo en todo momento, demasiado diria yo.

INUSUAL - [EN PROCESO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora