C18| CONFESSION

578 94 847
                                        

-Lamento asustarte, juro que no fue mi intención. -su voz salió tan preocupada que me descolocó.

-¿Quién mierda eres? -grité furiosa. Su rostro se arrugó en confusión.

En un movimiento rápido se puso de pie y caminó hacia mí; cada paso me llenó de sensaciones tan inexplicables que no supe cómo reaccionar, y cuando su proximidad fue inminente provocó que me estremeciera; mi llanto adornó la escena de una manera tan patética que me sentí atrapada en una pelicula de terror.

-¡Por favor! -supliqué con el alma desgarrada, no podía más, no podía luchar contra él.-¡Por favor! -rogué con todas mis fuerzas.

Un sonido seco hizo que me diera cuenta de que se había arrodillado frente a mí, lo miré aterrada y con los labios tiritando; su mano pálida se levantó y cuando creí que me iba a propinar un golpe esta se detuvo y tomó mi cara de forma delicada, su pulgar trazó circulos limpiando pequeñas lágrimas; la textura de su piel mandó corrientes eléctricas por todo mi cuerpo.

Eres tan frío...

¿También estás muerto?

-No llores, bonita. -su mirada quemó en mi rostro, tan intensa, tan profunda que en lugar de terror me trajo calma, como si fuera algo que mi interior hubiera ansiado, como la sensación de aceptar mi destino, como si por fin hubiera tomado mi lugar en el mundo.

-¿Quién eres? -fue lo único que me atreví a soltar, mi corazón se aceleró aún más cuando supe que no podía ser algo bueno, porque nada aquí tenía pinta de serlo.

-En el mundo hay miles de maneras de saber que algo se aproxima,-dijo con pesar y su mirada pasó de mi rostro a sus pies.-hay leyes que no deben romperse Lexie, hay cosas inevitables, cosas que hieren, cosas injustas-exhaló profundamente.-he roto varias reglas para avisarte de cosas que el mundo por sí mismo te ha gritado a la cara ¿sabes? estuve tan débil por ayudarte.

-¿De qué hablas? -mi voz salió en un susurro apenas audible, desganado.

-Que sólo faltan horas para que mueras.

¿Morir?

¿Yo?

-¡No! -grité aún más furiosa.- No sabes lo que dices, no me conoces.

-Te conozco bien. -su mirada siguió fija en sus pies.-he tratado de avisarte pero no estaba seguro de que el mensaje fuera claro por eso vine hasta aquí, incluso si eso me hace daño, aunque ya había intentado otro método. -una sonrisa lánguida apareció en su rostro.-te envié una nota.

De pronto todas las piezas encajaron en mi mente, él tenía razón, había recibido la nota y Carsten me había confesado que él no había tenido nada que ver, me sentí como la estúpida más grande del mundo por no haberme dado cuenta ¿me quedaban sólo 7 días de vida? ¿en qué momento pasaron? ¿qué hice en estos días? ¿Los había aprovechado bien? ¿Por qué Carsten no dijo nada?

-Te envié una nota y otras señales bastante claras. -hizo una pausa y tomó aire.-pensé que era bastante evidente.

-¿Moriré? -pregunté aún incrédula pero aterrada.

-Sí.

No necesité más.

El pánico y la adrenalina se mezclaron dentro de mí haciéndome tener una fuerza increíble, me paré rápidamente y caminé hacia la puerta, raramente estaba abierta y antes de sálir eché una mirada por encima de mi hombro, él seguía ahí.

-Gracias. -fue todo lo que dije y reanudé mi caminata.

Salí de la nauseabunda habitación con las piernas aún débiles y el corazón martillando con fuerza; sin miedo alguno corrí hacia las escaleras y las bajé de dos en dos, cuando llegué a la planta baja no había nadie y pasé directo hasta la puerta principal. La calle me dió la bienvenida soplando un vientro frío y como un animal que actua por instinto empecé a correr; el mundo dejó de importar y corrí tan fuerte que sentí que mis pies no tocaban el piso, mi cuerpo se sintió ligero pero mi cabeza pesaba toneladas, no podía sacar de mi mente lo inevitable: voy a morir; voy a morir en tan sólo unas horas y nadie lo puede evitar, voy a morir aún cuando tengo tantas cosas para hacer; mi cuerpo no servirá y no podré abrazar a quienes amo y aunque mi alma siga existiendo mi cuerpo no servirá.

INUSUAL - [EN PROCESO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora