C16 | WARNING

509 99 324
                                        

-Shh, shhh, no hagas ruido. -ordenó.

-¿Qué necesitas de mí? -pregunté sollozando.-Por favor, déjame en paz, por favor, por favor. -supliqué entre lágrimas.

-No. -hizo una pausa y sus manos empezaron a colarse debajo de mi camisa.- Me debes algo, Lexie. -el peso de su cuerpo hizo presión en mi torax; me estaba aplastando.- damelo, damelo.

-No te conozco, por favor. -supliqué una vez más.

-Claro que me conoces, nos conocemos tanto, este recipiente no te salvará, te mataré. -su voz salió distorsionada, igual que los demás ruidos e imágenes, nada se podía distinguir con claridad.

-¡Que me sueltes! -grité, frustrada y con el aire faltandome.-Sueltame o te mataré ¡te mataré! soy más fuerte.

-No ahora, ya no eres fuerte, ahora soy yo quien te hará daño. -en la borrosa imágen frente a mí pude distinguir una sonrisa ancha y aterradora.

-¡Te mataré! -repetí, sin saber de dónde salían esas palabras.

-Ya no.

Sus manos subieron lentamente por mi cuerpo y pasaron por el centro de mis pechos hasta llegar a mi cuello, ahí se enroscaron de una manera despiadada con una fuerza que me dejó sin aire.

Me está asfixiando...

Voy a morir..

-¡No! -grité, mi pecho subió y bajó agitadamente. Una espléndida vista de mi habitación se hizo presente, estaba ahí, en mi cama, sólo había sido una pesadilla.

Sólo una horrible pesadilla.

Estoy bien, sólo fue eso.

Llevé las manos temblorosas hasta mi cuello, en cuanto mis dedos hicieron contacto sobre la piel esta empezó a doler; fue un dolor punzante que se extendió rápidamente por mi pecho y la zona de atrás de mi cabeza. Suena como de broma pero si hablamos de pesadillas esta es la más horrible que he tenido en mi vida, fue tan real que me sentí al borde de la muerte.

¡Qué horrible!

¿La del sueño era yo? No lo creo, no podría ser, yo no diría algo como eso con tal seguridad, jamás le haría daño a una persona, por más horrible que esta fuera, sólo Dios puede castigar, sólo él.

Me levanté con la cabeza adolorida, la ventana dejó entrar rayos de luz que apuntaron directamente hacia mí, dejandome casi ciega, con el sol tan fuerte es imposible que sea temprano.
Giré la cabeza para buscar el reloj de pared, ese objeto tiene mucho valor sentimental, había pasado de generación en generación de madre a hija y aún está en perfecto estado o bueno, almenos eso creí, la manilla apuntó 12:00pm y eso es bastante imposible.

Qué extraño se siente al aire... tan pesado, tan lento, tan frío.

Frío...

Como las veces que desperté por su presencia. En algún punto dejó de sentirse de esa forma y pasó a ser familiar, normal, una rutina.

Me siento tan cansada... tan desanimada, no quiero hacer nada, sólo tirarme en la cama y desconectarme del mundo.

¿Qué me pasó? ¿Cómo es que me siento de esta forma? ¿Cómo en tan sólo unos días he logrado deteriorarme tanto? esta no soy yo.

Siempre he sido animada, alegre, cariñosa y transparente; siempre tuve buena comunicación con las personas cercanas a mí; siempre amé el día porque me transmitía esas ganas de levantarme y vivir pero ahora cada minuto con el sol iluminando se siente como un obstáculo, uno muy tortuoso que logra desesperarme de una horrible manera.

INUSUAL - [EN PROCESO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora