C27| QUESTIONS

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—Eso no es posible. —respondo de inmediato.

¿En serio cree que soy tan estúpida?

—No me hagas bromas, si esta es tu manera de quitarte la culpa e iniciar una conversac...

—Niña. —me interrumpe.—No sé qué atormenta tu alma pero estás equivocada.

Me quedo callada analizando la situación, la punta de mi pie golpea el piso varias veces haciendo evidente mi desesperación. Nunca esperé algo como esto y por más que trato de darle una explicación lógica no la tengo, nada aquí lo es.

—No entiendo... —susurro, más para mí que para el ser desconocido.

—Soy humano, vivo, en el mundo de los vivos.

Niego varias veces, aturdida ante la idea de que una persona viva pueda comunicarse conmigo.

Lo que dice es absurdo.

—Sigue el rastro, no te estanques, sigue el rastro hasta que encuentres tu paz. —suena respetuoso, suena como guía, no suena como alguien que bromea y sus palabras me hacen sentir aliviada, como si las hubiera esperado hace mucho.

Me siento extraña...

No es enojo, ni tristeza, no es un sentimiento que haya conocido antes, es nuevo y raro.

—¿Seguir el rastro? —interrogo, porque sinceramente no le entiendo.

—Hasta que tu alma encuentre la paz.

Su voz se desvanece con el golpe de la puerta contra la pared, me giro abruptamente y mis ojos enfocan a una figura alta, un cabello desordenado y unos ojos furiosos.

—Esos entrometidos... —dice entredientes.

Es Agares, un furioso y extraño Agares.

—Te apareces hasta ahora. —digo, trato de que no suene a reproche pero es imposible.

Su ceja derecha se arquea y su rostro, aunque tranquilo, desprende hostilidad.

—Lo que acaba de pasar, no debería de pasar. —espeta, lo miro curiosa y él expulsa aire de su nariz intentando calmarse.— Los humanos no deberían meter sus narices aquí.

—¡Qué conservador!—se burla Asmodeus entrando a la habitación,  detrás de él aparece también Carsten.

Genial, vienen en combo.

—Y anticuado. —agrega el rubio, su tono jocoso no pasa desapercibido y Agares lo mira con desaprobación.

Cruzo los brazos sobre mi pecho y aunque no tengo derecho los miro esperando una explicación para todo el tiempo que me dejaron de lado.

—Mis clientas estaban imparables. —suelta Asmodeus, miro a Agares esperando respuesta pero este ni se inmuta, por último y con algo de pena veo a Carsten.

Carsten no es nadie, por lo que sé, él es igual que yo; no tiene relevancia como Agares o Asmodeus pero debo tener en cuenta que lleva más tiempo aquí y que sabe más de lo yo sé.

—Yo no tengo excusa. —levanta las manos en señal de rendimiento.— No tienes clientas desde hace tiempo, mentiroso. —desmiente las palabras de Asmodeus.

—Almenos me importa no quedar mal y me arriesgo a mentir. —contraataca el peliblanco, su rabia es desmedida para tratarse de algo tan tonto.

—Ustedes son la definición de inmadurez. —espeto, Agares me da la razón asintiendo varias veces.

—Pero más él. —señala Carsten, Asmodeus arruga la cara y lo fulmina con la mirada.

En realidad, muy a mi pesar, creo que están parejos y que son una total distracción de lo que me importa en este momento.

INUSUAL - [EN PROCESO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora