Capítulo 10.

1.3K 146 107
                                        

-Ven, querido...- me dijo mientras se acercaba a mi con sus brazos abiertos.

Podía sentir ese fuerte y peculiar olor de su perfume entrando por mis fosas nasales hasta llegar a lo que creía era mi cerebro. No sabía que hacer, estuve perdido en mis pensamientos hasta darme cuenta de que estaba apretando mi cuerpo contra el suyo en un abrazo, no, ni siquiera era eso, un abrazo consta de la acción de dos personas y yo ni siquiera había movido medio músculo gracias al miedo.

-Vamos a tomarnos algo, debes estar cansado.

Limpió algunas gotas de sudor que caían desde mi sien arrastrándose por toda mi cara, su frío tacto hizo que mi piel se erizara nuevamente y me removí un poco incómodo luego de ello. Me dedicó una de esas peculiares y macabras sonrisas que solo los Bakugo eran capaces de hacer, se dió media vuelta y caminó hacia un café bastante elegante que quedaba en la calle frente a nosotros, deduje que debía seguirla así que eso hice, aunque mi mente no dejaba de pedirme a gritos que huyera mi cuerpo simplemente seguía moviéndose por inercia.

Una vez que entramos al bonito local y nos sentamos en la mesa más alejada a la vista de los demás, procedió a quitar sus lentes y dejar su puntiagudo cabello a la vista.

-Como sabrás, Izuku, desde hace un tiempo no nos veíamos...- subió sus manos a la mesa después de guardar sus lentes en la pequeña bolsa que traía. - Me gustaría ponerme al día contigo, hablar de la actualidad.

Otra vez esa sonrisa aparecio en su cara, paralizandome de nuevo. No sabía exactamente qué hacer o que decir, así que aclaré ni garganta e intenté disimular lo mejor que pude mi nerviosismo.

-Mitsuki, te conozco, ¿Si? Sé perfectamente que algo está pasando...

-Wow, que directo te has vuelto.- río mientras seguía viéndome fijamente. -¿Qué pasó con el niño que daba mil vueltas antes de hablar y nunca iba al grano? ¡Extraño a ese Izuku!

Por alguna extraña razón sentía mi cuerpo más frío de lo normal, estaba a nada de tener un ataque de pánico y necesitaba mantenerme controlado, por lo menos mientras siguiera frente a Mitsuki.

-Como sea, necesito que conversemos seriamente, querido- habló, dejando su tono burlesco para escupir sus palabras fríamente. -, hay algo que necesito que hagas por mi.

-¿Q-que yo haga?- hablé incrédulo. -¿Necesitas que haga algo por ti?

-Así es, lindo.

Sacó su celular de aquella bonita bolsa negra dónde tenía sus pertenencias, luego de unos segundos y unos toques sobre la pantalla de este una sonrisa malvada se dibujó en su rostro, dejándome aún más preocupado de lo que ya estaba. Extendió su brazo con su móvil en mano, mostrándome una conversación con alguien.

-¿Ves aquellos archivos en formato de imagen?- preguntó, recibiendo una leve respuesta afirmativa de mi parte. -Bien, necesito que los abras y los veas bien.

Con mis temblorosas manos apenas y fui capaz de lograr sujetar su celular sin que se cayera estruendosamente sobre la mesa, poco a poco lo fui acercando a mi al mismo tiempo que daba click encima de los archivos antes mencionados, logrando que las imágenes se mostraran alrededor de la pantalla.

Mi corazón se detuvo por un momento.

Mi respiración se cortó de repente.

Mis manos ya no temblaban, el frío en mi cuerpo dejó de sentirse.

Fue como si el mundo se hubiese detenido por un instante.

Mi mirada seguía fija en aquella pantalla, pero sencillamente mi cerebro se desconectó de mi cuerpo al ver lo que se encontraba frente a mi.

 Shameless (EN EDICIÓN) | k.d | T1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora