Capítulo final (2/2)

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Mi corazón estaba latiendo de manera desenfrenada, me dolía el pecho y el denso humo negro que envolvía aquel espacio se instaló rápidamente en mi garganta, impidiendome así la simple tarea de tragar saliva e incluso respirar correctamente.

Seguí corriendo hasta ver una figura que reconocí al instante, era la imponente sombra de Tokoyami, Dark Shadow.

Estaba peleando con una especie de animal de gran tamaño, a este punto no lograba distinguir qué demonios era aquello, el humo ya había hecho efecto al nublar mi vista gracias a las lágrimas que salían inmediatamente de mis ojos, pero sabía perfectamente que refregarlos solo haría la picazón y el ardor tres veces peor.

Me quedé parado por unos cuantos segundos pensando en qué demonios iba a hacer, había entrado sin plan previo y sin pensar en que rayos podría esperarme allí adentro, justo en el lugar donde la constante pelea entre héroes y villanos no había cesado desde hace ya más de cuatro horas.

De manera repentina sentí como unas manos frías intentaron sujetar mi antebrazo y jalar de él, sin embargo, fui lo suficientemente rápido como para darme vuelta y levantar mi puño directo para impactar contra aquella persona.

Que sorpresa me llevé al darme cuenta de quién era.

—¿M...Momo? —intente hablar, tartamudeando en el intento.— ¿Momo? —pregunté de nuevo acercando mi mano alzada a su magullada y herida cara.

Bueno, si es que a eso se le podía llamar "cara"...

Ella no respondió, en un rápido movimiento me empujó hacia la derecha, haciendo que cayera en un callejón bastante destrozado pero que funcionaba como un escondite momentáneo.

—¡N-no, Momo! ¡Debo ir a ayudar a Tokoyami! —intenté protestar mientras me levantaba del piso, acercándome a ella.

Ella estaba vigilando en el extremo de aquella pared que daba vista al lugar de ataque, dónde Dark Shadow seguía sin control alguno enfrentándose a ese extraño. Al sentir que tocaba con delicadeza me empujó nuevamente con su mano izquierda, haciendo que cayera de bruces contra el piso.

—¿Que parte no comprendes de que tienes que quedarte en dónde no puedan verte? —habló fuertemente mientras se acercaba a mi.

—¿Y pretendes que vea cómo van acabando con mis amigos uno a uno sin hacer nada? —le pregunté, volviendo a incorporarme.

—Midoriya, estás jodidamente herido, ni siquiera puedes usar tus brazos como normalmente lo haces... —habló con una estela de tristeza en su voz, pero con su rostro enfurecido como antes.

Apreté mis puños al escuchar esto, ya no quería seguir oyendo el mismo sermón, estaba irritado y frustrado.

—¿Crees que eso me importa? ¡Mira lo heridos que están todos, Momo, debo hacer algo! —le grité acercándome a ella.

—Vuelve a la zona segura y quédate con los demás. —pidió antes de voltearse de nuevo.

—Momo... —la llamé con súplica.

—Maldición, ¡hazme caso por una puta vez en tu vida, Midoriya! —gritó perdiendo la poca paciencia que le quedaba.

Las lágrimas habían salido sin previo aviso de esos hermosos ojos avellana, mostrándome los restos de lo que alguna vez fue una adolescente prodigio desmoronándose poco a poco.

Una fuerte sacudida nos tomó por sorpresa en ese instante, el sonido ensordecedor logró hacer que nuestros cuerpos se mantuvieran alerta ante cualquier movimiento extraño.

—¡Ahora, hazlo ahora Momo! —logré escuchar la ronca y lastimada voz de Sero desde algún lugar.

Y así lo hizo ella, abriendo la tela que le tapaba el pecho y los hombros logró crear una barra de acero sumamente filosa, con púas y extremos sobresalientes bastante peligrosos, una vez esta gran pedazo de metal estuvo listo cayó estruendosamente en el piso, formando junto con el eco del lugar un sonido bastante fuerte.

 Shameless (EN EDICIÓN) | k.d | T1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora