Capítulo 12.

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ᴮᵃᵏᵘᵍᵒ'ˢ ᵖᵒᵛ

Ha pasado más de una semana, Deku me ha evitado desde el sábado pasado y, para ser sincero, ya me harté de su indiferencia ante mi.

En los primeros días intenté acercarme a él de distintas maneras y en distintas situaciones, lo intenté mientras hablaba con los chicos, estando él solo, mientras volvía a su habitación, saliendo de los vestidores e incluso en la sala común: todos mis intentos fracasaron.

Intenté no hacer mucho drama ya que Lia siempre lograba calmarme diciéndome que si él de verdad quería estar conmigo buscaría la manera de acercarse a mi, y eso hice, esperar. Esperé sus mensajes, sus llamadas, sus visitas antes de dormir, sus miradas indiscretas en clase, sus pequeños roces en mi mano cuando estábamos en el salón, su "Esfuérzate, Kacchan" mientras entrenábamos o incluso sus lindas risas que resonaban en dónde sea que él riera, pero nada pasó, nada llegó, simplemente parecía que Deku de un momento a otro decidió sacarme de su vida sin previo aviso.

Mi cabeza se volvió un mar de pensamientos al azar, lleno de cosas incoherentes y sin sentido que solo lograban alterarme más y hacerme sentir miserable. Poco a poco empecé a dejar que el mal humor se apoderara de mi, ya no hablaba con ninguno de los chicos, ya no almorzaba con mis amigos, ya no veía películas, noticias o siquiera checaba mis redes sociales, ya no tenía ganas de comer mi cena, empecé a sentir náuseas en momentos específicos de mi día, pude sentir lo que era hiperventilar y, por primera vez en toda mi vida, me sentía destrozado. El hecho de pensar en que Deku podría alejarse de mi no solo me había quitado las ganas de hacer cualquier actividad recreativa, sino que también las ganas de dormir, de comer y hasta de pensar.

Voy a terminar como un puto loco si sigo dejando que mi mente me domine.

Voy a terminar como un puto loco si sigo dejando que mi mente me domine

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—Hey, Bakugo.— habló Lia, sacándome de mis pensamientos. —¿Escuchaste lo que te acabo de decir?

Suspiré pesadamente, logrando sacarle una pequeña mueca triste a Lia. La miré y por un momento sentí pena al responderle.

—No he escuchado una sola palabra desde que comenzaste a hablar.—

Pasé una mano por mi cabello para luego restregar mi rostro.

—No me has prestado atención desde el martes, Bakugo...— hizo un pequeño puchero.

—Ni a ti ni a nadie, Lia, lo lamento...— intenté sobar su hombro, haciendo que intentara esbozar una sonrisa.

—No estoy enojada, así que no tienes nada que lamentar— río, para luego mostrar una cara más seria. —, lo único que me preocupa es el estado de tu salud mental...

—Estoy bien, siempre lo estoy.

—Bakugo, nadie que esté bien mentalmente tendría miedo de quedarse a solas consigo mismo.— sujetó mi mano.

 Shameless (EN EDICIÓN) | k.d | T1Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora