No sé cuánto tiempo pasó desde que llamé a la Alejandra, pero todo a mi alrededor daba vueltas y en ese momento pensaba en que prefería fumar en vez de tomar. A lo lejos, la veo. Venía con su vista pegada en mí, caminando a paso apresurado y quería agradecerle por su preocupación conmigo; Una persona con la que no había hablado tanto como para venir a buscarla a un local de completos.
—¿Qué hueá Felix?—escucho que pregunta.
Presiono mis labios, sintiendo las súbitas ganas de llorar.
—V-Vine a ver al J-Jeremías, pero... No me contestó.—Hago un gesto con mis manos y una risa sale involuntariamente de mí.
—El Jeremías está ocupado, pero vamos a la casa del Pablo. No puedo dejarte acá.
Se acerca a mí y pone mi brazo al rededor de su hombro, intentando pararme de la silla. Sin embargo, no era capaz de hacerlo. No por el copete, sino porque lo que menos quería hacer era ir a la casa del Pablo. Lo había traicionado.
¿Y si le contaba al Pablo la verdad y se alejaba de mí por pensar que podría darle un beso? Como los aweonaos del colegio que me dijeron eso.
—Al-e, no...—niego con la cabeza.
—Félix, no huei.—Vuelve a tirarme y esta vez me pongo de pie.—Es tu mejor amigo, te va a recibir al toque.
Comenzamos a caminar con un poco de torpeza, y automáticamente apoyo mi cabeza en la suya, volviendo a sentir las ganas de llorar.
—P-Por tu culpa... E-El Pablo se v-va a enterar de la hueá que hice y... No va a ser más mi amigo...—suelto un sollozo.—Lo traicioné.
—¿Qué?—su voz sonaba apenas.—¿Con qué?
Podía notar que habían algunas personas que nos miraban con disgusto.
Quizás saben que soy gay.
—P-Parece... Que soy gay y más encima... Me doy besos con su amigo a escondidas...
—No creo que el Pablo se enojé por eso.
—Yo creo que sí. Sobretodo si soy hueco.
Lo último lo digo en un susurro y de repente, la frustración por no haber ido a la casa del Jeremías volvía a aparecer.
—¿Y d-dónde ch-chucha está tu primo?
* * *
Jeremías:
Cuando la Emilia me cuenta que el primo del Pablo era el Rafael y que estaba en Santiago, lo primero que pasa por mi cabeza es su rostro y luego, las ganas incesantes de querer verlo y arreglar las cosas con él. Al fin y al cabo había sido un gran amigo en su momento.
El año pasado fue un año raro para ambos. Habíamos discutido por primera vez en la vida, y en lugar de tener la capacidad de aclararlo como personas civilizadas, nos alejamos. Aunque es entendible. El poder aclarar las cosas con la persona que tuviste tu primera vez-la de él con un hombre-no era nada de fácil, menos si tú estabas casi enamorado y él era un simple hetero con ganas de probar.
Apenas recibí su mensaje afirmando de que nos juntaríamos, mis manos comienzan a sudar. Y no paran de hacerlo hasta que llego a la plaza y lo veo caminando hacia mí con esa determinación que tanto lo caracterizaba y que me gustaba. Cuando ya estaba a apenas centímetros de mí, noto que en su ceja había un piercing, el cual lo hacía ver más lindo.
Sonrío sin mostrar los dientes, casi haciendo una mueca de incomodidad mientras que él mostraba sus dientes con total confianza. Como si no nos hubiéramos dicho las hueás que nos dijimos.
ESTÁS LEYENDO
Lo difícil de quererte
Novela JuvenilLa vida amorosa del Félix nunca ha sido tema para él. Siempre se intentó reprimir en ese aspecto, sin ningún porqué, pero, no vamos a obviar sus enredos en los carretes. Todo para él parecía ir normal, ser un adolescente triste que se desahoga con l...
