Jeremías:
Camino a paso firme hacia la casa Gustavo, en donde nos íbamos a juntar a tomar cervezas y a fumar debido a que el Rafael había vuelto por un par de días y necesitábamos un motivo para tomar un día lunes. Sin embargo, yo no estaba contento, ni siquiera me sentía cómodo yendo hacia allá, esto gracias a lo que el Félix me contó el sábado sobre el Rafael diciéndole hueás.
Todo me parecía tan ridículo, sobretodo viniendo del Rafael, el culiao más heterocurioso del país.
Apenas llego a la casa del Gustavo, abro la reja con total confianza, golpeo la puerta principal y segundos después, mi amigo abre la puerta. Tenía un cigarro entre los labios y me sonreía levemente.
—¿Cómo estay, hermano?—Su voz se escucha apenas, debido a que tenía los audífonos puestos.
—Bien ¿y tú?—Ambos chocamos nuestras manos y el Gustavo hace un gesto para que entre.
Ahí veo al Rafael, sentado en el sillón con su teléfono en una mano y una lata de cerveza en la otra. A su lado estaba el Kevin, con la atención puesta en la tele, donde se reproducía un video de bad bunny, y un paquete de doritos encima de sus muslos. Ambos notan mi presencia y me ven alegres, uno más que otro he de añadir; Me quito la capucha del polerón, junto con los audífonos mientras que me acerco a ellos para saludarlos.
—Buenas...—musita el Rafael cuando estrechamos nuestras manos.
—Estay más alto culiao.—dice el Kevin, pegándome una patada en la pierna.
Lo veo con los ojos entrecerrados y él suelta una pequeña carcajada, debido a que siempre solía hacerme ese "chiste" cuando no me veía hace tiempo, a pesar de que medíamos lo mismo.
Me siento en el sillón individual y cacho que el Gustavo se sienta entre ellos, a la vez que enciende el cigarro. Mi mirada se queda fija en la mesa de centro y segundos después, siento unos ojos puestos en mí.
—¿Cómo te está yendo en el colegio?—pregunta el Gustavo, ofreciéndome una cerveza, por lo que alzo mi mirada, se la recibo y cacho que el Rafael era el que me miraba. Al segundo vuelve su rostro hacia la tele.
—Piola...—Me encojo de hombros y esta vez recibo el cigarro, dándole una calada para luego abrir la lata de cerveza.
—¿Y qué hacís sin nosotros, hueón?—pregunta el Kevin, llevándose un puñado de doritos a la boca, para luego darle un sorbo a su cerveza.
—Lloro en un rincón y escribo poemas sobre lo difícil que es la vida sin ustedes.—digo con humor, provocando que todos suelten una pequeña carcajada.
—Culiao que piensa que es importante.—habla el Rafael, empujándolo por los hombros.
—Ah, hueón, yo estaría entero aburrido sin ustedes, de verdad...
El Gustavo abraza al Kevin por los hombros y sonríe ampliamente mientras le da pequeños golpes en la cabeza.
—Tan lindo...—su tono era absolutamente en broma y a los segundos, el castaño comienza a retorcerse entre su agarre.
—Igual estay con el Pablo po...—musita el Rafael, viéndome de reojo.
Asiento levemente y le doy una calada al cigarro.
—¿Conocís al Pablo?—pregunta el Kevin, notándose sorprendido.
Supongo que porque no sabían sobre su parentesco, y la única vez que ellos lo han visto fue cuando salimos a carretear un día jueves en donde el Rafael no estaba.
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Lo difícil de quererte
Ficțiune adolescențiLa vida amorosa del Félix nunca ha sido tema para él. Siempre se intentó reprimir en ese aspecto, sin ningún porqué, pero, no vamos a obviar sus enredos en los carretes. Todo para él parecía ir normal, ser un adolescente triste que se desahoga con l...
