CAPÍTULO 17. LA BESTIA DE TRUENO

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Sangre, sudor, lágrimas, ira, decepción, impotencia. A medida que los latidos de mi corazón aumentaban su ritmo, mi cordura había sido perdida en su totalidad, me volví loco, pero por alguna razón no perdí mi memoria. Recuerdo a la perfección cada movimiento, cada pensamiento, y ese deseo ferviente de matar. Todos esos sentimientos y todas esas acciones hasta que logré recuperar, mi cordura fueron los segundos más extraños que algunas vez pude vivir.

La bestia había absorbido mis poderes luego de haber engullido mi brazo, tomó poder de aquél rayo de forma instantánea. Se había vuelto más peligrosa aún, tal vez estaba sacando toda su fuerza, no lo sabía.

En los próximos 30 segundos transformé aquélla espada en una corta daga, fácil de manejar concentrando todo el poder y la ira que tenía en un solo lugar, el filo de esa daga.

La bestia aún más enfurecida corrió y saltó hacia mí con ambas garras preparadas, como un león preparado para atrapar su presa. No obstante, esa vez, esta fue mi presa.

De la misma forma corrí hacia la bestia, y un movimiento de daga, corté sus dos patas como a un par de piernas de pollo, acto seguido caí al suelo tomando impulso para saltar sujetando con bastante fuerza su cuello.

La miré a los ojos con una sonrisa de oreja a oreja con mis ojos totalmente abiertos, me encontraba haciendo una expresión totalmente insana mientras apretaba aún más su cuello. Podía sentir su miedo en sus ojos, acompañado de aquél rugido de llanto que retumbaba en mis oídos.

— ¿Qué pasa criaturita? ¿Tienes miedo? Tranquila, pronto acabará tu dolor, cuando te aniquile de una vez por todas.

Este rugido que alguna ve pudo aturdir mi ser, no hacía más que darme un gran placer y  satisfacción. La Bestia lentamente se quedaba sin aire, apenas y podía respirar, pero me encargaría de hacer que su muerte fuera grave y muy dolorosa.

Lancé a la bestia al piso, dejándola mirando hacia arriba, totalmente inmóvil, después de eso tomé nuevamente aquella daga corrompida por la ira, apuntando directamente a su pecho mientras caía, iba a atravesar su corazón sin mostrar piedad alguna.

Sin embargo en ese momento mi vista se nubló por completo durante ese instante de segundo, creí que había atravesado su corazón, pero cuando recuperé mi visión, estaba tirado en el piso, gravemente herido. Tenía dos heridas de garra, una recorría todo mi brazo izquierdo, y otra desde mi pecho hasta mi pierna derecha. Comencé a sentir como me desangraba muy rápidamente, ya había sido demasiado herido como para que mi magia pudiera cerrar cada uno de los daños, tanto así que llegué al punto de que la cicatriz de mi brazo se abriera y también comenzara a sangrar. A pesar de que me quedaba poco tiempo, no le presté mayor atención, estaba cegado por la ira.

Cuando alcé mi vista hacia la bestia, esta no solo se encontraba totalmente regenerada, había sufrido una metamorfosis, se había vuelto gigante. Tenía dos pares de alas, uno de dragón, y otro par que aparentaba ser de buitre. Además, sus cuatro patas habían cambiado, eran dos de dragón las patas traseras, y las frontales eran de león y de lobo. Su cola estaba cubierta de espinas y su rostro era de un león cubierto por escamas metálicas. Cuando miró que me levanté, sus alas y patas fueron recubiertas por fuego negro, y por todo su cuerpo corrían relámpagos rojos.

— ¡VAS A MORIR, ELEMENT! – Gritó a mi cabeza mientras rugía desde el exterior.

— ¡Así es, todos moriremos! — Le respondí sin mostrar miedo alguno — ¡Pero mi muerte vendrá después de la tuya!

— ¡CÁLLATE!

— ¿¡O qué!? ¿!Vas a comerme!? ¡Adelante, ven por mí maldito mutante de mierda!

Destino o Decisión.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora