- ¿Me puedes explicar qué acaba de pasar? - Preguntó Jack, su preocupación e intriga se notaba en su forma de hablar.
- No tengo ni la más mínima idea, es la primera vez que un libro se desvanece en mis manos. - De pronto habíamos comenzado a bajar dentro de la habitación como si esta fuera un ascensor, sin embargo no le presté mayor atención, supe que mi entrenamiento había finalizado.
- No logro entender a qué se refería ese libro, además, no era del todo un libro, estaba narrado en primera persona.
- Lo mismo digo, Jack, creo que en realidad era un diario.
- Vaya, finalmente me llamas por mi nombre.
- Sí, no te acostumbres. Como sea, ¿De quién podría ser ese libro?
- No tengo idea, solo una persona tomó mi ADN, y ese fue Lance.
- Pues ese Lance tenía un hermano, y ese hermano seguramente fue quien escribió ese diario.
- Puede ser.
- Sin embargo, ¿Qué tiene que ver todo esto conmigo?
- Tal vez el hermano de Lance planeó tu llegada.
- No lo creo. - La habitación se detuvo en esa frase, dejándonos justo en mi cuarto.
- Vaya, así que regresamos a dónde empezamos. - Comentó Jack.
- Eso parece, pero es muy extraño, mi entrenamiento solía durar más. - Caminé hacia mi habitación para sentarme en la cama. - Vaya día... - Me encontraba agotado, apreciaba el hecho de que el entrenamiento acabara temprano, fue mucho más difícil de lo normal.
- Sí, ya deberías darte un baño, estás lleno de sudor, tarde o temprano le darás un aroma inmundo a mi pelaje.
- Soy una bestia, las bestias no se dan un baño.
- Te equivocas, yo me bañaba todo el tiempo. Es asqueroso andar por ahí lleno de sangre y tripas.
- Bueno, no es por decepcionarte pero no me he dado un baño en años.
- ¿Es broma, verdad?
- Para nada.
- Qué asco, debes de estar apestoso, cómo no me dí cuenta cuando nos conocimos. Al menos siendo un espíritu no puedo detectar tu horrendo olor.
- Realmente no huelo mal, al parecer el templo se encarga de eso.
- Vaya montón de basura, ¿Acaso el templo te da un baño mientras duermes?
- Pues sí, creo, igual me gustaría poder darme un baño de vez en cuando, eso de sacudirme el cabello para evitar que se ensucie ya no está funcionando.
- ¿Y has considerado pedirle a tu querido templo una ayuda?
- Bueno, tienes razón. - Me levanté de la cama, mirando las paredes de la habitación. - Templo, ¿Puedo darme un baño?
- Te lo juro, eres algo maduro, pero suenas como todo un niño cuando dices esas cosas.
- A callar, bestia.
De la nada una puerta apareció justo a un lado de mi cama, efectivamente era un baño. Entré a ese lugar apreciando la belleza del mismo, parecía ser un baño de lujo, o al menos bajo mi perspectiva de un baño este se veía de lujo debido a que viví durante 7 años en múltiples sitios post apocalípticos, y los baños de estos no eran tan bonitos.
- Muchas gracias, templo. - Decía estas cosas como si me fuera a responder. Aunque ese libro me hizo considerar que el templo realmente era una persona, la historia de Kenny sobre este templo había comenzado a darme dudas.
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Destino o Decisión.
FantasyAlgunas personas afirman que el destino no existe, que somos nosotros quienes escribimos nuestra historia. Otros piensan lo contrario, que todo se basa en el destino. Al final siempre están interconectados, pero todo el tiempo termina surgiendo la m...