Fue en ese momento cuando desperté de aquél extraño sueño que había tenido, fue extraño, se sintió real, jamás en la vida tuve un sueño así. El sonar de mi teléfono fue demasiado intenso, lo suficiente como para lograr despertar a alguien que estaba agotado.
Me levanté de mi cama para atender el teléfono, era mi mejor amigo, Michael (y no, no por llamarse así era el típico mejor amigo negro, realmente su piel era incluso más clara que la mía).
- Drake, ¿Qué andas haciendo? Te estamos esperando desde hace más media hora. - Me preguntó Michael, bastante preocupado, era entendible, habían pasado dos horas, y no había hecho absolutamente nada más que dormir.
- Ya voy en camino, mi siesta se alargó un poco más. - Respondí.
- Eres un dormilón, Drake, ¡Apúrate, y no vuelvas a dejar tu guitarra! - Fue allí cuando me colgó, rápidamente tomé mi guitarra y salí de la casa cual cohete disparado, (claro, no sin antes despedirme de mi madre).
Durante todo el camino, no hacía más que recordar aquél extraño sueño, ¿Qué onda con esos chicos, o ese extraño mundo? ¿De qué venganza hablaba el emo? Solo era un sueño, pero vaya historia más descabellada, parecía como si hubiera estado apreciando una película de fantasía a través de mis sueños. Con todo y ello, quería terminar de "verla".
Luego de varios minutos de trotes y caminatas, (y de tomar un bus en movimiento), llegué al hogar de Ismael, él era algo así como el líder de la banda, (aunque era más un mandón que un líder, por el simple hecho de que era el único que tenía un lugar amplio para poder ensayar).
- ¡Miren quién se decidió a llegar! - Gritó cada integrante de la banda, en voz audible y con un tono sarcástico muy acentuado. Ismael, el vocalista y "líder" de la banda (porque el que canta claramente debía ser el líder), Fernando, el baterista, Pablo, el bajista, Michael en el teclado, y por su puesto yo, el guitarrista.
- A ver, ¿Qué excusa traes hoy, Drake? - Preguntó Ismael, para nada raro en él que hablara así.
- Nada del otro mundo, solo pasé de largo en la siesta.
- Pues que no vuelva a suceder o será mi puño lo que pasará de largo por tu rostro. - Sí, además de mandón, un bravucón, sin más pasé directo a mi asiento, claramente ya estaba todo listo.
Me senté justo a un lado de Michael, el cual me pasó una lata de Coca-cola, justo lo que necesitaba para aligerar el estrés que causaba tolerar al engreído de Ismael. Al terminar mi lata, simplemente procedimos con el ensayo.
Todo se tornó tranquilo más adelante, ensayamos algo apurados ya que gracias a mí estábamos sobre la hora. Repasamos las canciones, hicimos ciertos cambios, uno que otro ajuste, todo normal, con una cierta excepción.
En algunos momentos del ensayo mientras tocaba, por mi cabeza pasaron un largo conjunto de imágenes de aquellos individuos que observé en aquél extraño sueño. Por alguna razón pude apreciar en fracciones de segundo la vida del individuo de tonalidades doradas. Era un joven de aparentes 22 años, cuyo cabello, ojos, incluso gran parte de su ropaje eran de un color dorado intenso. Parecía ser un guerrero de clase alta, justo como los líderes de grandes caballerías de la época medieval, pero por alguna razón jamás lo aprecié usando armadura, lo único que más resaltaba era su gran abrigo de oro. Lo veía combatir junto al chico de cabellos rubios que al parecer era su hermano. El guerrero tenía novia, amigos, y aquella mansión, era suya, era raro, como si su vida me reflejare, o como sí yo hubiese querido tener aquella vida.
Al terminar el ensayo, Michael decidió acompañarme a la parada del bus. Por otro lado Fernando y Pablo tenían que trabajar, así que tomaron otro camino, y bueno, Ismael no tenía mucho donde ir, era su hogar (hogar de ricos).
- Hermano, en serio, ¿Todo está bien? Hace mucho tiempo que no llegabas tarde. - Me preguntó Michael con cierto tono de preocupación, mientras caminaba a mi lado.
- Nada fuera de lo común, solo, pasé de largo, hace días que no duermo bien, tal vez fue mi cuerpo pasando factura y ya.
- Bueno, deberías considerar buscar otro empleo y aligerar tu horario en la universidad, tu estudio y trabajo junto con la banda te está drenando. Sin contar todo el tiempo que le dedicas a Nat.
- Ja, es fácil decirlo, pero no todo el tiempo consigues el horario perfecto. Por unas horas menos de sueño, valdrá la pena.
- Bueno, al menos te alcanza el tiempo para hacer todo, pero te afectará de verdad en cualquier momento, como pasó hoy. Como sea, ¿Y ese collar? Llevo todo el rato viéndolo desde que llegaste.
- Ah, lo encontré por ahí mientras caminaba a casa, es precioso, ¿No?
- Es raro.
- Exacto, eso es lo que lo hace precioso.
- A veces no entiendo tu definición de belleza. En fin, Drake, considera lo que te dije, y cuídate, no quiero tener que ir a un hospital porque estás muriendo.
- No seas dramático, no pasará, te lo aseguro.
- Más te vale. - Fue allí cuando nos despedimos, su casa realmente quedaba cerca de Ismael, solo me acompañó hasta la parada de autobuses, donde yo tomaría el bus a casa, ya era muy de noche y para nada me convenía ir a pie. Extendí mi puño para chocarlo con el de Ismael, era un saludo muy práctico. Luego de esto, Michael se retiró caminando en sentido contrario.
Me senté en aquella parada a esperar el bus, mirando con detalle el tan hermoso cielo nocturno que había. Esta vez, con mi mente despejada.
- ¡Voy entrenar para ser tan fuerte como él! - Expresó un niño con apariencia de emo, ante aquél chico rubio.
- Ojalá y así sea, querido Element. - Le respondió, acariciándole el cabello.
- Ni siquiera tú, frenarás nuestra venganza. - El chico emo miraba cara a cara aquél rubio, retándole.
- Por favor, Element, detente, este no eres tú... - El rubio optó por convencerle de manera amigable de "detenerse".
- Silencio. Para esto estamos destinados, no para escuchar tus mentiras.
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Destino o Decisión.
FantasíaAlgunas personas afirman que el destino no existe, que somos nosotros quienes escribimos nuestra historia. Otros piensan lo contrario, que todo se basa en el destino. Al final siempre están interconectados, pero todo el tiempo termina surgiendo la m...