CAPÍTULO 15. LLANTOS DE ESPERANZA.

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Me encontraba cara a cara delante de Luzbell en su forma real. Era todo un arcángel caído, cuyo poder y dominio del mismo sobrepasaban mi entendimiento. Yo había llegado más allá de mis límites. Luego de encontrarme entre la vida y la muerte, una vez más la determinación y el deseo por seguir luchando fue el catalizador de la liberación de un torrente de luz cuyo poder me daría una segunda oportunidad de luchar. No sabía si era suficiente para vencer a Luzbell, si no lo lograba, habría perdido todo.

Me preocupaba por Kennith y Moon, por Drakonius, e incluso Ismael. Sin contar todas las personas queridas por mí, mis padres, mi mejor amigo. Era un peso difícil de cargar, un trago amargo, complicado de digerir. Pero no me rendí.

— No te preocupes, igual acabará pronto. – Comentó Luzbell mientras me miraba con bastante risa.

— Drake, no te rindas, yo sé que tú puedes. – Palabras de aliento por parte de mi amada, lo necesario para darle aliento a mi alma.

— Ustedes me dan ganas de vomitar, ¡Ya les di 30 segundos y no les planeo dar más!

— Suficiente. – Me abalancé contra Luzbell con mi puño izquierdo preparado para ejercer un preciso golpe en su pecho. Luzbell desapareció justo antes de poder golpearlo y apareció detrás de mí. Él era mucho más veloz que antes, pero su velocidad no era tan difícil de igualar. Me volteé para detener su arma, era una pesada alabarda con filo de hacha. Al detenerle mi cuerpo fue ligeramente enterrado por causa de su peso, pero eso no evitaría mi habilidad para desarmarle en dos movimientos.

Por primera vez Luzbell evitaba a toda costa que mis puños le golpearan, parecía ser egocéntrico y seguro de sí mismo, pero tal vez era más vulnerable, debido a que cuando intenté golpearle por segunda vez desapareció.

Esta vez se presentó volando con un par de jabalinas en la mano. Las lanzó sin más hacia mí, las mismas quebraron en 3 partes iguales, formando 6 jabalinas como resultado.

Tomé a Natasha, rompiendo sus cadenas y cargándola en mis brazos para posteriormente correr lo más rápido posible huyendo de aquellas jabalinas.

Mientras huía sentí como Luzbell se aproximaba a gran velocidad, incrementé la mía para asegurar a Natasha y detener el próximo ataque de mi contrario con uno de mis puños.

El acto de evitar resultó en un choque de puños seguido de una onda expansiva por parte de ambos. El choque entre el bien y el mal. Seguido a esto, Luzbell insistió en ejecutar una serie indefinida de puñetazos hacia mí cuya gran mayoría de golpes fue detenida. Haciendo como excepción los últimos 3 golpes que Luzbell acertó con precisión.

Golpeó mi rostro, mi abdomen y mi pecho haciendo retroceder mi cuerpo. Sentí dolor, pero no me sentí acabado.

— ¿Qué pasa Drake, tu luz está fallando? – Me tomó de la camisa para llevarme hacia él y darme una cachetada. — ¿Se te acabó el poder ya? – Coloqué mi mano en su pecho y le miré a los ojos desatando un potente rayo de luz que le empujaría lejos de mí, haciéndole daño a su vez.

— No, aún no.

Al disipar la luz, mi contrario no se vio muy afectado por la misma, como si fuere imposible romper el cascarón de odio que él traía. Se abalanzó hacia mí nuevamente, envuelto en furia y enojo, lo sabía por su mirada. Tenía suerte de que su mirada no mataba, porque hubiese caído al suelo en cuanto esquive uno de sus ataques y detuve el siguiente. Por primera vez Luzbell se había predispuesto a mirarme a los ojos, tal vez para infundir miedo, tal vez para representar su odio hacia mi persona; le devolví la mirada con una seguridad notable, mi decisión permanecía firme y no se inmutaba por cualquier acontecimiento.

Destino o Decisión.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora